miércoles, 26 de junio de 2013

Caída

Edificio, oficinas, ocho pisos de diez, ocho pisos en los cuales se encuentran en hileras algunos cubículos, en esos cubículos centenares de hombres y mujeres de traje; intentan personalizar, en la medida de lo posible, su espacio de 4x4, fotos de la familia, pareja, mascota, algunos incluso llevan alguna planta para intentar darle vida al lugar, pero sigue siendo un espacio de 4x4, no más, no más vida, sólo trabajo. Rutina.

Me gusta cada 20 minutos exactos levantarme de la silla, echar un vistazo a mis compañeros de en seguida, ir a beber agua en esos diminutos conos en los que muy apenas se alcanza dar un trago, regresar al cubículo, hacer una sentadilla y de nueva vuelta al trabajo. Rutina.

Se llegan las ocho de la noche, por fin es hora de regresar a mi hogar, apago el computador, dejo las formulas pendientes en su respectivo cajón para mañana comenzar por ahí, me despido de mis vecinos laborales, me dirijo a la puerta y comienza el mayor dilema de todos: elegir las escaleras o el elevador. Son ocho pisos, ocho pisos con veinticinco escalones cada uno, en total doscientos escalones; el cansancio puede más y el elevador es el ganador. Rutina.

Llego a casa, dejar la corbata, el portafolio, comer una cena fría, mirar y programar para el apagado automático el televisor, hablar por teléfono con mi madre, colgar, observar con detenimiento el calendario, lavarme cuidadosamente los dientes, preparar la ropa del día siguiente, acostarme, dormir. Rutina.

Despertar, asearme, mal desayunar, tomar el portafolios, salir a la vida, llegar al edificio, a la oficina, ocho pisos, doscientos escalones, el elevador  vuelve a triunfar, 4x4, veinte minutos, orinar en un interludio de mis descansos, más agua, más trabajo, hora de salida. Rutina.


Ocho pisos, elevador o doscientos escalones, tras una batalla campal por primera vez decido elegir los escalones, camino hacía las escaleras y las veo detenidamente, siempre que estoy ante ellas tengo una especie de vértigo, me imagino qué pasaría si me dejo caer, pienso en lo ridículo que sería, pero la atracción al vacío es más fuerte que mi simpleza y la lógica; ¿por qué tenemos esa necesidad de imaginar lo que pasaría al caer por un mirador que está asegurado? ¿por unas escaleras? ¿por qué la atracción, de nueva vuelta al vacío? Son sólo escaleras que bajar, poner un pie tras a otro, escuchar el crujir de las rodillas, tomar el pasamanos, jugar con la velocidad del caminar. El vacío me sigue llamando, mis piernas dejan de funcionar, estoy siendo seducido por la sensación de la caída, sudor frío en mi nuca, miro hacia los lados, estoy quedándome solo, doy un paso. Se acabó la rutina.

domingo, 23 de junio de 2013

Pichy

Vivimos juntas

Pichy:

¿Cómo han pasado los años? ¡Las vueltas que da la vida! Vaya, en verdad no puedo creer que ya hayan pasado 365 días desde que cumpliste años la última vez, estoy 100% segura de que ya no eres aquella niña de ese tiempo, por el contrario, mejoraste y para bien.

Como te dije en el mensaje intenté marcarte todo el día, pero no sé por qué mi celular no me permite realizar llamarte, quería escuchar tu voz, amar los detalles que me otorgas con tanta delicadeza; eres mi hijoa, mi pandagatisirenoposa y no te cambiaría por nada.

Has sanado heridas, escuchado lágrimas, vivido sonrisas, peleado en barreras, saltado en guerras, has navegado hasta un punto en el que no sabes si reír o llorar, pero lo que sí sabes, y sabes muy bien, es que es necesario seguir luchando.

Cumpliste un año más, un año más de ser una mujer formidablemente maravillosa, estás llena de metáforas que forman un amor inquebrantable, eres tan fuerte que te admiro con una inocencia de niña pequeña ante la proeza de sus progenitores.

Quisiera escribir tan bonito como tú lo hiciste hace un año para mí, describirte a una perfección que ni Dalí podría hacerlo en una de sus pinturas más afamadas; eres una explosión de sabores, eres el helado que espero cada domingo, la caminata por la que charlo sin temor a prejuicios, la estrella que miro casi todas las noches porque aunque la regalaste para mí sé que eres tú.

He aprendido más de mí a través de ti que de mí misma, he aprendido tanto de ti que a veces no creo ser la que siempre está para los demás, o ser ese amor que dices que soy.

Nos complementamos de una manera maravillosa, que esta vida no tendría aventuras de no saber qué estás conmigo; vivimos juntas, vivimos juntas de una manera tan única que no puedo creer que ya hayan pasado algunos meses, quisiera vivir junto contigo lo que resta de vida y sé que será así, pero quiero que se repita en lo vivencial, mirar tu sonrisa, tus ojos tan brillantes, tus manitas pequeñas y perfectas, tus cachetes tan incitadores a ser acariciados aunque no te dejes, pero a mí sí me permites hacerlo.

Sé que puedo bailar hasta que me sangren los pies sólo si es contigo, sé que puedo llorar afuera de Bellas Artes si tú vas a estar ahí para convertir mis lágrimas en risas livianas, sé que puedo seguir en un camino de sombras porque serás mi luz que me ilumina aunque esté cegada por la incertidumbre.

Sé muchas cosas, sé que te adoro, que te amo, que agradezco al que creó al hombre por darme una de las casualidades más grande de mi vida que eres tú, agradezco mi familia tuitera, te agradezco a ti.

Eres la lluvia en mi desierto, eres mi norteña que sobrevive entre chilangos, eres la prueba fehaciente de que los sueños se cumplen, que los poemas se leen, que las flores buscan el sol y de que la vida vale la alegría.

Feliz cumpleaños, pedacito de mi amor, de mi corazón, de mí misma, felicidades, has obtenido un medalla más en este sinsentido de existencia, has superado las pruebas que se te han presentado y superarás muchas más porque aún falta mucho por correr; te deseo más lágrimas, más enojos, más frustraciones porque la felicidad, alegría y amor ya las tienes al alcanzo de un simple suspiro.

Te regalo lo que soy para que, entre las dos, moldeemos una vida juntas que nos llene de magia, de sueños y de metas por alcanzar.


jueves, 20 de junio de 2013

De un ser mágico y algo más

Un 28 de julio del 2011, (ocho días después de este día tan importante) cierto tuitero me arrobó comentando algo sobre Ella, la niña, luego otro tuitero me explicó que fue por qué estaban hablando de gente “súper” y que por eso salí a relucir, luego el primero tuitero me aclaró que fue por la razón de mi simple nombre en dicha red social.

Ciertamente he de confesar que este tuitero en cuestión me arrobaba, incluso me deseó feliz cumpleaños pero yo seguía sin darle followback, qué tonta fui, ya que no me agradaba mucho la manera en la que escribía, no es que sea grammar nazi, para nada, pero no sé, a veces a uno se le da eso de la presunción por ser letroso y le sale lo mamila, sin embargo con el paso del tiempo se fue ganando mi afecto y decidí darle click a ese botón tan vistoso llamado follow.

Vuelvo a mencionar el verbo ganar, porque sí, con sus replys, retuits y favs poco a poco se fue ganando mi confianza, jamás olvidaré que me apoyó cuando Totori murió y me dio palabras de aliento, después de varios meses entró a mi blog y lo leyó de principio a fin ¡DE PRINCIPIO A FIN! no sé si tomarlo como un halago o como un stalker de miedo jajaja  ok no :P cuando me dijo me dio mucha vergüenza, ya que precisamente, en ese lugar en el ciberespacio, me doy el “lujo” de escribir como se me da la gana, ya que sólo vomito lo que siento y/o pienso y no le doy la corrección adecuada, o más bien como debería, pero en fin, ya me estoy saliendo del tema.

Dijo muchas cosas lindas acerca de ello, me dijo que soy su escritora favorita y vaya que ese título da mucha responsabilidad, para ese entonces ya lo consideraba (considero) un amigo.
Puedo decir que ya mero cumplimos dos años de conocernos, pero mi alma y la suya se han conocido desde antes y lo seguirán haciendo por mucho tiempo más, es uno de los tesoros más grandes que tengo, no lo cambiaría nada.

Me ha demostrado lo que es el cariño incondicional, me ha enseñado lo mucho que valgo, me ha querido sin prejuicios, ha estado para mí cuando más necesité a alguien y cuando no también. Escribió cuentos para mí, y uno de los mejores cuentos maravillosos que he tenido el placer de leer, me enseñó a sonreír de nuevo, secó mis lágrimas a través de un monitor, se desveló conmigo hasta las cinco de la mañana viendo vídeos sin razón de ser para acompañar mi soledad en un monstruo de ciudad que me carcomía las entrañas, formó una familia conmigo, tenemos un bello pandagatisirenoposa, y una bello Kero, ha sido la mejor esposa con la que he tenido el placer de pelear, compartimos una relación amor-odio con PPMM, me regaló un cumpleaños que no cambiaría por nada, NADA, del mundo, me regaló un Pikachú para abrazarlo cuando me sintiera más sola y saber que está conmigo.

Ha llorado también conmigo, me ha mostrado su debilidad sabiendo que no lo destruiría y sería (soy) un banca en donde descansar, se pone feliz cuando estoy feliz, se entristece cuando yo también lo hago, y vicerversa, no sabe lo feliz que soy cuando él también lo es. Se preocupa por mí, por mi salud, por mi sonrisa, mi bienestar, mi alegría y felicidad, me ha enseñado las cosas buenas de la vida, como canciones tocadas a piano por él y cantadas, oh yeah, que soy un corazón, que soy amor, lo que no sabe es que sin él no sería lo que sale a vivir todos los días.

Efectivamente, no concibo ya mi vida sin él, lo extraño cuando no platicamos todos los días, aunque no se lo haga saber, ha aguantado mis dramas, las veces en las que me han roto el corazón, le ha partido la madre a quiénes se lo merecen y está a la expectativa de pegarle a quiénes me hacen sufrir —ha hecho mejor el papel de hermano mayor que el mío—, es una especie de alma gemela de amistad, es mi cómodo sillón en el que descanso cuando siento que no puedo más, y lo mejor es que él sabe que yo también lo seré y soy para él.

Hoy hace algunos añitos vino al mundo, sus papás no saben el hermoso regalo que trajeron al mundo, si el planeta tuviera más personas como él sería un lugar mejor; a veces ponen en tela de juicio que las redes sociales son just for lol’s, pero he de presumir que si no fuera por la del pajarito azul, sin albur, no podría estar escribiendo esto e incluso me han cuestionado cómo puede ser posible que considere como amigo a alguien a quién no he visto, pues sí, sí lo he visto, dos veces, y han sido unos de los días más felices de mi vida y sé, que aunque no lo hubiera visto, esto que siento por él, es real, como él, como yo.

Muchas felicidades, Serch bebé, eres un dulce después de un trago amargo, un baño después de un día cansado, una nube cuando el día ha estado muy soleado, una siesta después de una jornada larga, una carcajada sincera luego de haber llorado, eres un ser mágico que ha hecho de mi vida algo mejor, sin ti, sin lugar a dudas, estaría perdida. No puedo elegir otra palabra más que gracias, gracias por ser ese ángel de la guarda que, aún y con todas sus ocupaciones, está al pendiente de mí. MUCHAS GRACIAS por dejarme estar en tu vida, por compartir este día tan especial.

Te deseo más retos, más tristezas, más sueños, más lágrimas, más sonrisas, más caídas, más levantadas, escaleras y rampas, a resumidas cuentas, te deseo vida: MUCHA VIDA. Para que podamos seguirla compartiendo juntos por muchos años más.

Te adorote con todo mi corazón, con todo el amor, que vos dices, que soy.

¡FELIZ, FELIZ SÍ CUMPLEAÑOS A TI, A TÚ!


Por siempre tuya y para siempre Liz :33

miércoles, 5 de junio de 2013

Tengo alma de helecho

Por Oscar.



"Eres una persona que no se puede olvidar. Siempre que viajo en autobús me acuerdo de ti. Me invade una sensación de añoranza; ganas de saltar por la ventanilla, cruzar a través de los arbustos y saber que siempre encontraré el mar; porque uno siempre va a encontrar el mar, aunque algunas veces tendrá que caminar más que otras. Tienes alma de helecho."

Y nunca me explicó el por qué tengo alma de helecho, pero sin lugar a duda sé que siempre nos quedará el mar.

viernes, 31 de mayo de 2013

Carta a mis alumnos

¡Hola! 

Podría empezar con un “querido alumno”, “estimado alumno” o de mil y un maneras de saludarte, digo, para eso se inventaron las metáforas, alegorías, sin embargo un ¡hola! es más tuyo y mío. Sé que iniciaste el semestre con un cúmulo  de sentimientos: nervios, incertidumbre, alegría, que provocaron que tu corazón se acelerara de una manera inigualable. Tal vez no supiste cómo exteriorizarlo, tal vez lo dejaste pasar o te sumergiste en una contemporaneidad, en la modernidad, que lo ignoraste. Déjame decirte que saltarán de nueva vuelta y la única manera en que la te podrás desahogar será escribiendo. Sí, probablemente a un amigo, amiga, diario, facebook o mejor aún: poesía.
Sé que has estado enamorado, que te han roto el corazón, que te has torturado escuchando música triste y buscando a alguien que ya haya pasado esa misma situación para sentir que alguien te entiende. Sin embargo, ahora podrás identificar y sobre todo reconocer quién será el sujeto, motivo y objeto de tus sentimientos. Eres el autor de la obra de arte más exquisita, y lo mejor,  es que también eres el actor principal.

Habrá muchos escenarios que te agraden, otros que detestes, entrarán y saldrán personajes secundarios, usarás máscaras cuando menos lo esperes, pero siempre será una hermosa obra de arte lo que hagas porque tienes emociones y la capacidad de ser retórico, de influir en los espectadores de tu vida.
En ocasiones tus días serán dramáticos y pienses que es sólo tragedia, pero a tu alcance tendrás tus deus ex machina para sobrellevarlo, luego la comedia hilarante te dominará. No dejes que el contexto social y la corriente de ideas que fluyen a tu alrededor te dominen, eres autónomo y tú decides si solamente usas un “¡ay de mí!” o una sonrisa es tu mejor presentación.

Los griegos usaban el teatro para educar y entretener, los modernos lo siguen haciendo, mueven emociones y logran una catarsis que finalizan con lágrimas de tristeza o alegría. Así que no te detengas, tú también puedes entretener y educar a quien escuche tu poesía, pero sobre todo a quien mira tu obra de teatro.

No obstante, recuerda que es eso, ya es la obra de teatro, la presentación estelar y no un ensayo. Claro que se permiten errores, tartamudeos, improvisaciones y sé que lo harás de una manera maravillosa, pero no dejes que la sociedad influya en la dirección de esta.

Redacta bien tus emociones y actuaciones para que cuando baje el telón sientas la satisfacción de haber actuado de la mejor manera. Tú ya eres una obra de arte, que yo con gusto aprecio cada día, me deleito con el ritmo, la musicalidad de tu esencia, me deleito como el poema de amor que mi corazón necesita. Así que, en verdad, no dudes que cuando dejes de versar y actuar un aplauso a tus oídos de mi parte llegará.

Porque ni Benedetti, Owen, Dalí, Buñuel, Paz o cualquiera de los artistas que influyeron en nuestro mundo pudieron crear una obra tan perfecta como tú.


Así que me despido con estas frases del poeta y dramaturgo García Lorca, y deseo que las tengas muy presente, que la poesía es algo que anda por la calle y que el teatro es la poesía hecha humana.

sábado, 13 de abril de 2013

Se suicidarían


—Un día me voy a volver desierto y probablemente seré de aquellos que provocarán desaliento a los hombres, no será habitado por fauna o flora, se dedicará a provocar espejismos que inundará de locura al que por desgracia caiga ahí, no habrá pilotos que dibujen elefantes dentro de una boa, ni zorros que estarán esperando desde las tres de la tarde sintiéndose dichosos. Un día me volveré desierto y cuando por azar o burla, de quien maneje o no, las nubes lluevan no voy a saber qué hacer y el desierto dejará de tener vida.

—¿Qué puedo hacer yo si sólo soy sol? Si todo lo quemo y todo lo seco. Las estrellas huyen de mí y se refugian en la noche y en la Luna, oh bella doncella que me repugna por mi condiciente ardiente, frígida y curva. No quiero ser el sol de tu desierto, busca la noche, no me busques a mí...

—Ahorita el desierto no existe, el ecosistema existente es otro; el creador de esa metáfora incluso dijo que evoco más bien a la selva. Que sería una lastima que me convirtiera en un desierto, de hecho alegó que considerando mi condición sería un desierto bonito... pero eso no importa ahora. Si el creador de metáforas dijo que soy, ahora, una selva, necesita del sol para nutrir sus plantas y dar vida a los animales que la habitan, crear arco iris y permitir que todo siga su ciclo. Si tan sólo existiera la noche, la Luna y las estrellas se suicidarían.

—Entonces ahí voy a estar, pequeño edén... pero entiende que el sol siempre será sol, no te acerques mucho a él, no dejará de ser sol porque lo veas más de cerca.

—La conciencia de cada ser vivo está consciente de todo aquello que lo "aviva", es curioso como nombre a cada artefacto y de pronto se otorgan para siempre ese nombre y cualidades cuando en el inicio eran otros. Tal vez sí, es un tonto por jugar con palabras y hacer partícipe al pequeño que palpita para ver si logra una diferencia en el actuar de los nombres. De antemano sabe que las dagas pueden ser muchas, pero es un pequeño niño que aún confía en que las estrellas fugaces puedan conceder deseos...

jueves, 7 de marzo de 2013

Trece años



Me acuerdo que corría el año de 1999 y una pequeña bolita de pelo nació el 29 de julio, fue regalada a una niña que recién acababa de cumplir 10 años el 2 de agosto.

Me acuerdo que su madrina llegó en el auto, su prima se bajó, le entregó la bolita de pelo y huyeron, ella la sostuvo entre sus manos y era tan pero tan pero tan pero taaaan pequeñita que le sobraba mano para sostenerla.

Me acuerdo que esa bolita de pelo era un cachorrito, sus dueños habían tenido un debate ya que no sabían que nombre ponerle, unos decían que Benji, otros que Patch Adams, luego la madre de la niña dijo: "Mox."

Me acuerdo que fue el nombre perfecto, esto debido a que hacía poco que habían visto una película llamada "The Varsity Blues" y el protagonista se llama Jonathan Moxon, de ahí el nombre.

Me acuerdo que la niña tiene un hermano mayor, así que cuando regresó de donde andaba, entre la mamá, el hermano y ella bañaron a Mox en la lavandería, pobrecito no sé cómo no se resfrió, sin lugar a dudas desde pequeño mostró todo su valor.

Me acuerdo que Mox duró llorando durante tres días en las noches ya que extrañaba a sus hermanitas y a sus papás, así que la niña le regaló su mejor osito de peluche llamado Bubu, pero ni así logró que dejara de llorar.

Me acuerdo que su mamá decidió meter a Mox en una cajita y dejó su mano en la cajita para que ya no tuviera miedo; funcionó.

Me acuerdo que una ocasión Mox le llevó su cazuelita de la comida a la niña para que le sirviera croquetas; nunca nadie lo vio hacerlo de nuevo.

Me acuerdo que Mox tenía complejo de Napoleón, ya que era un perrito pequeño y le ladraba a los más grandes.

Me acuerdo que Mox tenía ladrido de perro grande.

Me acuerdo que se asomaba por la parte de abajo de la puerta del patio para poder ver cuando la familia partía en el carro.

Me acuerdo que cuando regresaban él lloraba como si lo estuvieran "matando" porque estaba ansioso por verlos.

Me acuerdo que la niña y su hermano jugaba con él a las escondidas; el niño salía corriendo, la niña le tapaba los ojos a Mox, el niño se escondía y luego la niña le destapaba los ojos y él salía corriendo por toda la casa hasta encontrarlo.

Me acuerdo que la niña se sentaba a Mox en las piernas y se quedaba dormido.

Me acuerdo que la niña le enseñó a subirse a las camas, primero con un banquito y cuando creció pudo hacerlo él solito.

Me acuerdo que cuando estaba en el patio comenzaba a temblar para que lo dejaran entrar; no importaba que estuviera a 35° centrígrados allá afuera.

Me acuerdo que en una ocasión en que la familia de la niña fue a El Paso, Texas, le compraron más cosas a Mox que a ella y a su hermano; entre esas cosas fue una camita.

Me acuerdo que muy pocas veces durmió en la camita, le gustaba jugar con ella al grado que la destrozó.

Me acuerdo que intentaron tirarla a la basura pero él iba y la sacaba del bote porque era SU camita.

Me acuerdo que viajó muchas veces a Juárez.

Me acuerdo que cuando fueron a col. Ocampo y lo dejaron en el corral correteó a las vacas y a las gallinas.

Me acuerdo que la primera vez que viajó a Juárez, la niña se bajó en Villa Ahumada para llevarlo al baño, unos perros más grandes que él lo comenzaron a morder y la niña no pudo hacer algo al respecto porque se quedó shockeada, hasta que llegó su mamá y logró quitárselos.

Me acuerdo que nadie habló de regreso a casa porque a todos les dolía que estuviera malito.

Me acuerdo que en una ocasión lo dejaron al cuidado de uno de los tíos de la niña y los nietos de este quisieron bañarlo, los muy hijos de p.... no lo secaron bien así que se enfermó :C

Me acuerdo que siempre que veía la puerta abierta salía corriendo como si no hubiera un mañana.

Me acuerdo que cuando estaba enfermo y veía la puerta abierta sólo se quedaba viéndola y no hacía nada.

Me acuerdo que en una ocasión se salió, unos vecinos lo agarraron y lo metieron en su patio.

Me acuerdo que toda la familia de la niña salió a buscarlo y no lo encontraban, hasta que la niña escuchó el collar de Mox y le dijo a sus papás donde estaban; gracias a Dios lo devolvieron.

Me acuerdo que siempre que la niña estaba triste Mox iba y le hacía compañía.

Me acuerdo que en los inviernos fríos Mox se iba al cuarto de la niña y le calentaba los pies al acostarse encima de ellos.

Me acuerdo que cuando escuchaba el carro o la camioneta se subía al sillón y se asomaba por la ventana.

Me acuerdo que el hermano de la niña lo aventaba desde el peinador a la cama de él y Mox movía su colita.

Me acuerdo que todos los días movía su colita.

Me acuerdo que cuando lo terminaban de bañar se subía a los sillones y corría como loco por lo feliz que estaba.

Me acuerdo que siempre se quería meter a la bañera, pero cuando le tocaba baño salía al patio.

Me acuerdo que veía sus toallas, las mordía y no dejaba que nadie se le acercara.

Me acuerdo que cuando estaba cerrada la puerta de cualquier cuarto la rasguñaba hasta que le abrieran.

Me acuerdo que ayudó a que la niña no cometiera una tontería con su brazo y un cuchillo.

Me acuerdo que cuando la niña llegaba a la casa oliendo a perro de otro hogar no le hacía caso porque se ponía celoso.

Me acuerdo que un 31 de diciembre, un tipo intentó entrar a la casa, pero como Mox ladró, y ya que tiene ladrido de perro grande, asustó el tipo y salió huyendo.

Me acuerdo que siempre le gruñía a Maribel, la ex novia del hermano de la niña

Me acuerdo que al ex novio de la niña pocas veces le ladró.

Me acuerdo que también le gruñía a Kevin, Alex y Arnoldo; amigos del hermano de  la niña.

Me acuerdo que le encantaba subir y bajar las escaleras de la casa de la hermana del papá de la niña.

Me acuerdo como jamás aprendió a traer la pelota, pero le fascinaba ir detrás de ella.

Me acuerdo que aullaba cuando escuchaba el sonido de la flauta.

Me acuerdo que muchas veces se salió de la casa sin que su familia se diera cuenta, regresaba, rasguñaba la puerta principal y todos se aliviaban al saber que estaba de nuevo en casa.

Me acuerdo que cuando estaba chiquito le gustaba morder las cosas; le destrozó unos huaraches a la mamá de la niña.

Me acuerdo que una vez quiso bajar las sábanas del tendedero y la mamá de la niña le dio un pequeño golpe con la escoba y jamás intentó volver a bajar las sábanas.

Me acuerdo cuando se puso celoso del gatito que llevó  la niña.

Me acuerdo que al final terminaron jugando y queriéndose mucho; el gatito y él.

Me acuerdo que cuando el gatito se fue al cielo de los gatitos él lo extrañó mucho y lo buscaba por el patio.

Me acuerdo que la niña sufrió mucho cuando se dio cuenta que de un mes para otro se puso tan malito que dejo de ver, escuchar, olfatear y caminar.

Me acuerdo cómo lloró la niña cuando la familia decidió que acompañara al gatito a dormir.

Me acuerdo que Mox vivió trece hermosos y maravillosos años al lado de la niña.

Me acuerdo que hoy Mox se durmió plácidamente.

Me acuerdo que la niña siempre amará y extrañará a Mox.

Me acuerdo que esa niña no ha dejado de llorar en todo el día de hoy.

Me acuerdo de muchísimos más recuerdos entre la niña y Mox pero ella ha decidido dejarlos en su corazón para mantenerlos más puros.

Me acuerdo que esa niña soy yo.



miércoles, 20 de febrero de 2013

Pero no lo es


Esperando que tenga un buen día lector, le agradezco el hecho de que esté leyendo éstas letras, sin embargo para no retrasarlo más escribiré directamente lo que nos importa a ambos.

No obstante, es primero contextualizarlo, así que diremos que estamos entre el año 3000 y 5000, por la fecha podría sospechar que hablamos de un cuento o escrito de ciencia ficción, así que desde ahorita le diré que sí. En efecto, estamos en el futuro y podemos asegurar que todo aquello que no se ha cumplido hasta este 2013 en nuestro cuento sí lo hará, es ficción, en la ficción podemos hacer lo que deseemos.
Podemos imaginar la ciudad como los Supersónicos o como cualquier libro futurista, carros voladores, teletransportación, robots como únicos “sirvientes” del hombre haciendo caso de su ley: jamás hacerle daño a un ser humano y/o permitir que él mismo se lo haga; obedecer siempre las órdenes dictadas por éste a menos de que entre en conflicto la primera ley y  protegerse así mismo en la medida que no contradiga la primera y la segunda ley. ¡Vaya que Asimov sabía lo que hacía!

Incluso podríamos citar a Bradbury y decir que intentamos conquistar Marte y lo hicimos, tan así que echamos a perder el planeta por no tomar en cuenta la cultura, tradición y costumbres de sus habitantes, sin embargo aún no lleguemos a ese punto sino nuestra historia no tendría sentido, Marte, Jupiter, Saturno, vacaciones en el Sol, intercambio entre otras galaxias, casas de campo en la luna de los demás planetas, todo esto y más es posible en este cuento; tal vez no le esté dando demasiado para que lo imagine, sin embargo es menester hacerlo de esta manera.

Ya conocemos el contexto ahora demos paso al protagonista de este cuento: comenzaré diciendo que es un chaval, adolescente, joven, niño, no precisaré la edad porque cualquiera o ninguno puede sentirse identificado con él. Lo que sí puedo decir son todas sus cualidades: inteligente, de eso no hay duda, crítico, analítico, tiene una capacidad enorme para imaginar historias, sus amigos y conocidos siempre lo alentaban para que siguiera escribiendo, y él lo hacía y lo hacía a la “antigüita”; papel y pluma era lo que siempre llevaba a la mano. Detestaba tener que escribir como sus modernos amigos, simplemente pensarlo, vomitarlo en un holograma para después hacerlo llegar por ese mismo pensamiento a aquellos que estuvieran necesitado de una nueva historia fantástica (he de confesar que eran muy necesarias en ese tiempo, ya que casi todo estaba escrito y los clásicos ya no eran tomados en cuenta por la capacidad de aprender a través de la ósmosis).

Así que él se daba a la tarea de rescatar el verdadero significado de ser escritor, su talento daba para mucho, tenía la habilidad de que le dieran una palabra disparadora e inmediatamente creaba algo nuevo, fresco y novedoso, la crítica literaria lo reconocía siempre como el escritor modelo que muchos deberían de seguir. Además, no sólo era escritor también cuentacuentos, su voz era de esas que te tranquilizan con sólo su mismo timbre, así que ya se imaginarán qué espectáculos hacía cuando se sentaba y comenzaba a improvisar o contar cuentos que ya había escrito.

Pero, en fin, como todo cuento maravilloso, según Propp, es necesario una problemática y he aquí la de nuestro cuento: nuestro querido protagonista sentía mucho. Sí, sentía mucho, tenía un corazón tan grande que estaba MUY necesitado de amor, demasiado, a tal grado que le dolía la situación en la que estaba (Y es que, sí, habían personas que lo querían, pero como era tanto el tamaño de su corazón que no se bastaba con ello, además de que no todo ese querer y amor es de la manera en la que él lo quiere y necesita). Así que después de pensarlo y platicarlo con su mejor amigo robot, le pondremos Bender (aunque no tiene las mismas características de este), en honor a Matt Groenig y Futurama, un buen día decidió dejar de sentir. ¡ASÍ ES QUERIDO LECTOR, DECIDIÓ DEJAR DE SENTIR! Estaba cansado de sentir tanto, estaba cansado y dolido de que no lo quisieran como él deseaba. Y como era un chico malo, malote, maloso, pero sobre todo un ser pensante que no está de acuerdo en las estúpidas reglas establecidas por la sociedad, que siguen prevaleciendo a pesar de los años y de la supuesta “evolución” luego de tantos siglos, comenzó con un tratamiento especial para dejar de hacerlo.

Muchos, pocos, algunos, se dieron cuenta de lo que él estaba por hacer, unos lloraron, otros no pudieron dormir en la noche en la que se enteraron de dicha decisión, otros estuvieron pensando en eso todo el día siguiente, otros se decepcionaron, otros se deprimieron, otros se sintieron frustrados, otros le rogaron y le imploraron que no lo hiciera, o todos sintieron exactamente lo que les estoy describiendo, pero ni así lograron que él cambiara de opinión. Sin embargo como toda acción trae una reacción, un día después de que el tratamiento surtiera todo efecto esperando quiso volver a escribir y adivinen qué pasó ¡exacto! Ya no pudo escribir más, lo pensó, lo escribió en su libreta especial, pero nada salía de su brillante mente.

Había olvidado lo que había dicho Heidegger: el escritor deja en cada uno de sus letras un pedacito de su corazón, de su alma, así que en vista de que ya no tenía sentimientos, no tenía algo que decir, algo que contar, algo que imaginar. Poco a poco su círculo de asiduos seguidores comenzaron a sentirse grises, y es que también cuando le preguntaban su estado anímico él sólo respondía que neutral.

Bender como fiel amigo, casi como perro, había hecho sus pertinentes observaciones, sabía que se estaba haciendo daño por haber tomado esa decisión, su sistema comenzaba a entrar en conflicto por permitir semejante barbaridad, y es que como todo cliché de historias de ficción él deseaba tener un corazón, deseaba sentir, sentir el amor, el cariño, la amabilidad, casi casi lo deseaba como el hombre de hojalata en busca del mago de Oz. Así que lo hizo saber a su amigo, él, dado que ya no sentía nada, se inmutó y sólo le deseó suerte, pronto sus caminos comenzaron a separarse, Bender no podía estar con alguien que no sentía, ¿cómo podría llegar a ser un “hombre” de verdad con todo y el paquete que conlleva si no tenía alguien que realmente sintiera? La praxis era importantísima para su circuita vida, sentía una extraña sensación por dejarlo, tal vez fuera dolor, no se sabe; los robots no sienten en verdad.

Así que, en efecto, querido lector si se da cuenta, es casi un perfecto cuento de ciencia ficción, la diferencia es que no, no es ciencia ficción, hay un niño que deseó ya no sentir y está cumpliendo ese cometido. ¿El final? El final aún no lo descubro, es por ello que se quedará inconcluso, ya que el verdadero final depende de usted.

martes, 5 de febrero de 2013

Me acuerdo de las mariposas, siempre llegaban cuando menos lo esperaba y más lo necesitaba. Me auguraban sueños, deseos, buenas noticias, alegrías y sonrisas. Hasta que llegó aquel fatídico día, recuerdo que todo había sido tan gris, la lluvia no dejaba de golpear mi rostro al caminar entre la arbolada que llegaba a su casa.
Después de pensarlo un tiempo, decidí quedarme quieta, sentarme en el césped y dejar que la lluvia se detuviera, al fin y al cabo empapada ya estaba, agua más agua menos no importaba mucho. Y tan pronto lo hice el sol comenzó a resplandecer, pensé que sería una buena señal; tiempo después me di cuenta que era sólo para confundirme
Seguí con mi camino hasta llegar a su hogar, nuestro hogar, toqué la puerta y sola se abrió, eso me extrañó de sobremanera pero no le di importancia. Entré y comencé a preguntar por él, sólo el eco me respondía.
Me dirigí a su cuarto, la mayoría de las veces se encontraba ahí ya que no le gustaba convivir mucho con su familia; pero al entrar no había nadie, solo, lleno de polvo y de su ausencia. Sentí un curioso dolor en el vientre, como si una mano invisible me golpeara. Seguí buscando por toda la casa pero sólo me encontraba en un vacío infinito, le marqué a su celular pero me mandaba a buzón. Desee que todo eso fuera un sueño, pero no fue así.
Él nunca regresó, nunca supe por qué y a dónde fue, pero a cada paso que daba hacía mi casa, una mariposa negra caía a mis pies. Todas muertas, como él, como yo.

lunes, 4 de febrero de 2013

A qué le tiras cuando sueñas mexicano

El jueves mientras estaba en el trabajo y tenía una de las tantas horas libres que caracterizan el día, me puse a inspeccionar una carpeta donde tengo algunos de los trabajos que hice en la universidad, ensayos, exposiciones, análisis comparativos, análisis estilísticos, en fin, todo aquello que hice a lo largo de cuatro años y medio, aunque en realidad sólo tengo registro a partir de quinto semestre y los que leí fueron a partir de séptimo si mal no recuerdo.

El caso es que me di cuenta que lo extraño, y de una manera titánica, extraño estar un día antes haciendo el ensayo de 20 cuartillas que el doctor Sotelo o la maestra Mónica nos pedían, extraño la presión, la inspiración, las quejas, pero sobre todo el producto de todo el esfuerzo.

Extraño la disciplina, la prisa, el análisis, el pensamiento, el lenguaje letrado, la presunción, los sinónimos, la corrección y edición de estilo, en realidad sólo extraño mi vida de estudiante. Extraño no tener más que las simples preocupaciones que mencioné arriba, terminar una exposición, improvisarla más bien, escribir análisis, ensayos largos y tediosos, ensayos pequeños pero profundos, en realidad lo que extraño es escribir.

Es un acto tan noble, que nos permite dejar un pedacito de nuestra alma en cada uno de los escritos que plasmamos en la simple hoja de papel o en el ordenador electrónico, sé que lo dijo Heiddeger, no recuerdo la cita exacta pero sé que fue así. En términos Potterianos, cada poema, cuento, capítulo, ensayo o simple oración con algo de estilo es como un horrocux, así que definitivamente viviremos por siempre, la única diferencia es que no matamos a humanos, simplemente hacemos uso de la tinta o del teclado.

Retomando los días de la semana el viernes una amiga me enseñó una epístola y un poema que había escrito en días anteriores, me dio cierto halo de envidia por su manera tan fresca de describir y elaborar metáforas para detallar lo cotidiano, también me recriminé por no tener la disciplina para seguir escribiendo como lo hacía en la carrera, aunque no es que haya escrito mucho; la realidad de las cosas es que textos narrativos son muy pocos y los líricos son nulos. Simplemente que a veces me gustaría tener la creatividad y genialidad para poder expresar lo que a veces revolotea en mi mentecita, sigo a varios aquí por blogger, algunos son conocidos, otros amigos, otros más que amigos, y siento unas ganas enormes de que mi mimesis no sea tan mediocre y realmente sea algo que aporte. Algunos apelarán que la catarsis es la que cuenta, que se intente, que el trabajo es lo que realmente interesa, pero sabemos de que no es así.

Extraño ser universitaria, extraño escribir ensayos críticos, lo extraño porque en verdad me gustaba hacerlo, lo peor es que sé que puedo seguir haciéndolo, no obstante es más cómodo decir que el trabajo no me da tiempo, y es que siempre tenemos tiempo para todo sólo que nos gusta seguir en nuestra zona de confort. 
Y lo digo porque lo sé, los últimos días he salido con amigos y mi familia a varios lugares, incluso el día de hoy saldré a jugar láser tag, no es que les esté presumiendo, no, no, para nada, yo ni hago eso, así que sé que tengo tiempo, sin embargo tengo una cierta aversión a darme a la tarea de leer un buen libro, analizar el contexto social, histórico, político, lo que el autor nos quiso decir, lo que el autor nos intentó decir y lo que el libro en realidad nos dijo, hacer relecturas, utilizar el formalismo, el estructuralismo y todos los ismos que nos han forjado a lo largo de la historia de la crítica literaria, juzgar al canon como si fuéramos Bloom y no pensar en la consecuencia de hacernos creer que la literatura hispanoamericana en realidad se hace participe de un canon inexistente, el boom latinoamericano no es lo único que representa a este lado del charco. Me da tanta risa y ternura cuando nos tratamos de asemejar a los siglos de ventaja que nos lleva la literatura española.

Y estoy hablando en general, si nos centramos en México es aún, no quiero utilizar el adjetivo peor pero es el único que se me viene a la mente, peor, comenzamos con literatura colonial y eso en realidad ni es de nosotros, es una mezcla entre la historia de los vencidos y de los vencedores, le damos paso a lo Barroco con Sor Juana Inés de la Cruz, sin embargo me atrevo afirmar que cuando realmente tuvimos un nacimiento fue en la literatura de la revolución con Mariano Azuela y su obra de Los de abajo, al igual que con Rodolgo Usigli con obras como El Gesticulador, obra teatral que sigue la temática de esta corte, entre otros más.
No podemos dejar a un lado a Los Contemporáneos, con José Gorostiza, Salvador Novo, Renato Leduc, Concha Urquiza, Gilberto Owen, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, etcétera, etcétera, etcétera, que su basta producción de poesía los hace destacar de una forma única y tradicional.

Qué decir también de La Onda, oh La Onda mi amor como te quiero, movimiento literario 100% mexicano que por el hecho de nacer dentro de la contracultura la denigraron al grado de no tomarla en serio, qué culpa tienen que los años 60's hayan estado plagados de sexo, drogas y rock n' roll. Incluso al máximo exponente de la literatura de la onda, Parménides García Saldaña, lo relegaron a tal grado de no darle credibilidad, ¡por Dios! él hizo la ruta de la onda y aún así lo dejaron olvidado en su propio viaje.
Sigue la Mafia con Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Salvador Elizondo, Inés Arredondo entre otros. Y todo esto en tan sólo el lapso de 1920 al 2012, en cambio en la literatura española contamos desde lo medieval que data desde el siglo V AL XV, el renacimiento, barroco, siglo de oro, las generaciones del 98, 27, 50 y la contemporaneidad, en resumen: siglo V al XXI.

Algún día aprenderemos a volar tomando en cuenta que primero necesitamos gatear para dejar bien puestos los pies en la tierra, elevarnos y así apreciar las joyas culturales y literarias que tenemos para mostrar al mundo.

Soñar no cuesta nada y los mexicanos realmente soñamos mucho, aún más una romántica insufrible como soy.

Lo más curioso e irónico es que inicié esto con un reproche hacía mi persona por dejar a un lado los ensayos y terminé redactando uno personal, tomando en cuenta lo que más me gustó de la carrera, así que no me sorprende si son pocos los que lo leerán realmente.

En fin, sólo quería vomitar un poco de las ideas que me venían preocupando a lo largo de la semana y sobre todo asentar que, en efecto, ya decidí ser Master en Estudios de Literatura Mexicana por el CUCUSH (suelto una risita como la de Mónica) y no importa que tarde un poco en lograr mi objetivo por no contar con los recursos monetarios, pero si ya cumplí mi sueño de ser licenciada en Letras Españolas, con más granas lograré poder cumplir este nuevo. 

Agárrate, Guadalajara, porque ahí te voy. 

domingo, 27 de enero de 2013

Carta a José


Muy estimado mío, es un grato placer para mí poder escribirle éstas letras desde la comodidad de mi hogar, aunque he de confesar que me gustaría aún más poderle mostrar mis sentimientos y deseos fervorosos estando a su lado, sin embargo el destino o los dioses mismos me impiden poder hacerlo desde el mismo lugar en el que vive.

He de confesar que batallé un poco para poder aquietar mis sentimientos y pensamientos al momento de darme a la tarea de escribir. Sin embargo, antes de comenzar de lleno con lo que el corazón me dicta, tengo la esperanza de que su familia, en especial su padre y hermana pequeña de la que sé a través de lo que me cuenta, se encuentren, si no de maravilla, por lo menos bastante bien; de igual forma apelo para que su sonrisa no desaparezca de ese rostro que me gusta tanto.

El día de hoy es un día sumamente especial, no sólo para usted que cumple ya un año más de vida, en el cual se ha forjado de muchas experiencias tanto gozosas como dolorosas, sé que el año pasado fue de duda ante su propia existencia, sé que también tuvo algunos infortunios y que su trabajo no es el más agraciado de todos, de igual forma ha conocido a personas que han complementado su vida así como otras que se han alejado por no saber apreciar y comprender a un ser único en su especie como es usted.

Mis más sinceras felicitaciones y deseos para que no sólo éste día, sino todos los que están por venir, se sienta el total protagonista a través de sus acciones, sus palabras, su caminar, el tono de su voz, su pensamiento e incluso hasta la manera tan peculiar en la que despierta su cara a través de sus gestos.

En verdad quisiera el día de hoy poder estar a su lado, cocinar un pastel del sabor de su preferencia, invitarlo a comer o simplemente caminar por su ciudad tan grande para sentirnos y reconocer la pequeñez de nuestros seres (en este momento hago una pausa por el acelerar de mi corazón al pensar en la posibilidad o en el simple sueño de que eso algún día pueda suceder.)

Sin embargo, y ante mi tristeza enorme, no puede ser así, por lo que espero que pronto esté en camino el regalo que con tanto cuidado elegí para usted, aunque después de dar el precio justo por él hubo un detalle que no me agradó de todo, ya cuando lo vea sabrá el por qué (incluso ya lo podría sospechar por la pregunta que le hice en días anteriores), no obstante apelo al niño interior que siempre está a la espera de que usted lo llame para que se sienta feliz del pequeño detalle que le otorgo a su persona, con la ilusión de que cada día que lo vea me recuerde aunque sea un poco y así se le dibuje esa sonrisa que tanto añoro. También es un día especial para mí, aunque no tenga mucho que ver, ya que me siento completamente feliz de poder compartir esta fecha con alguien tan especial que se ha vuelto esencial e importante en mi existir. 

Quisiera que supiera lo que en verdad siento, los recuerdos que me recurren a la mente con una frecuencia que a veces me asusta, las sonrisas y risas que nacen cuando precisamente pienso en usted, he de confesar que incluso es el último en el que pienso antes de dormir y ansío el tiempo en el que pueda darme la oportunidad de, al menos si no visitarlo, poder trasladarme para poder concluir mis estudios allá, sé que tal vez no me crea, o incluso piense que es sólo un artificio todo lo que en esta carta se está diciendo, pero con el corazón en mis labios, manos, ojos, le aseguro que es verdad, es verdad que me siento feliz de tenerlo en mi vida, es verdad que lo quiero de una forma tan extrañamente pura que, probablemente, nadie lo había querido como yo y sí es así, dudo mucho que de la misma forma ya que todos somos distintos y creo que si nos remitimos a las pruebas que he otorgado a lo largo de estos meses de conocernos puedo demostrar, que en efecto, no soy como todos los demás y me siento orgullosa de ello.

Me gusta quererlo, me gusta escuchar su voz, me gusta que hoy cumpla años, me gusta porque eso significa que ha pasado por un sinfín de experiencias que lo han hecho más sabio, que le han dado armas para seguir adelante en esta aventura que llamamos vida, es tan increíble como con tan sólo existir hace tantas maravillas.

Disculpe usted si esto comienza a parecer un tanto redundante, pero es que quiero que le quede bien claro lo que significa en mi vida, y reiterando, sobre todo en esta fecha tan única como lo es usted, lo quiero, lo adoro y me lleno de brillitos en las ojos como el cielo estrellado al saberme en su vida, sentir la ilusión de que pueda tocar fibras de su ser al demostrarle a través de este insulso medio lo que logra en mí.

Un año más de usted, un año más que le da la oportunidad de ser un mejor hombre del que 22 años han forjado a alguien tan veraz, versátil, tierno, crítico, analítico, soñador, romántico, apasionado cuando se propone hacer algo, responsable aún y cuando no le agrade la labor que debe realizar diariamente, es un pequeño niño que está a la espera de que alguien lo abrace y le haga saber que todo está bien.

Sé que estas palabras tal vez no hagan mucho, tal vez no signifiquen tanto, tal vez no sean un verdadero regalo, pero no sé qué más hacer, no sé cómo demostrarle que este día es único, que este día me llena de alegría, que este día es en el que usted nació para marcar la vida de tantos que han pasado por su camino y tantos que estarán por pasar, no pierda la esperanza, no se pierda; a menos de que sea dentro de sí mismo para encontrarse como es en realidad, para saludar a su niño que siempre está con usted, invítelo a pasear, regálele una paleta, llévelo a una resbaladilla, paséelo en un columpio, haga lo que tenga que hacer para recordarse y volver a creer en la magia que significan los cumpleaños.

Para mí ya es mágico y de una manera tan real que me da gusto poder compartirlo por primera vez con usted, le deseo mucha paz, muchos sueños, muchas alegrías, muchas tristezas, muchos problemas, muchas soluciones, mucha vida, aunque no le guste su día, aunque no siempre obtiene lo que quiere, pero fíjese en los detalles que le rodean, mire a su alrededor, el cielo, la flor, la nube, la sonrisa del desconocido, el sonido de la ciudad, en lo burdo y cotidiano, hágalo excelso, soberbio; es su decisión, siempre lo será.

Así que sonría, usted será un mejor hombre ahora, tiene 365 días para crecer, fortalecerse y hacerse ver que aunque la fecha, según usted, no es del todo favorable, para muchos de nosotros es una alegría y un alivio que exista, muchas felicidades, muchas felicidades por su cumpleaños.

Le dejo una cajita para que guarde mis te quieros, mis abrazos, mis te adoro. Recuerde que se quedó con un pedacito de mi corazón para que recurra a él siempre que se sienta solo. Y ahora no me queda más que despedirme, festeje, festéjese por mí.

Pd: Extraño su voz, la extraño como la insistencia de los girasoles de buscar al sol por la mañana.


Besos, siempre suya: Beth.

jueves, 24 de enero de 2013

Los que amamos en exceso

Por: C. S. S.

Los que amamos en exceso
corremos el riesgo
de parecer locos
sordos
y/o ciegos
y quedarnos solos.

Los que amamos en exceso
somos paradójicos.

Dicen que misteriosos.

Yo diría que claros.
No andamos con rodeos,
el tiempo es corto
y decimos: te amo.

Pronto.

Porque sin amor
los que amamos en exceso
no sobrevivimos.

Se nos hunde el barco
si nos dejan.
Se nos quema el alma
por unos labios.

Hacemos un poema
y lloramos.
Pero también reímos.
Y reímos llorando.
Y lloramos riendo.

Se confunden
con los que amamos en exceso.
Se asustan los serios
y se ríen los relajientos

Los que amamos en exceso
Decimos:
―hágase el amor.
Y se hace el amor que llevamos dentro.

Los que amamos en exceso
podemos parecer sabios.
O tontos.
Pero no somos: ni lo uno,
ni lo otro.

Sino todo lo contrario.

Nadie entiende
por qué no mentimos.
Nadie se enteraría si mintiéramos.

Perdemos diciendo.
Y ganamos perdiendo.

Los que amamos en exceso
agarramos defensas
de los microbios
de los que no nos aman.
De quienes nos desprecian
y de los que nos levantan falsos
y parece que nos matan
a los que amamos en exceso.

Pero nos inmunizan
y nos hacen más fuertes
a los que amamos en exceso.

Nos dan un premio
por amar en exceso:
nos dan un beso.

Y luego se alejan.

Pero nos inmortalizan.
Porque al final
todos quieren ese beso.

Los que amamos en exceso
no solo tenemos un premio
por amar en exceso
también un castigo:

Volver a enamorarnos.

martes, 8 de enero de 2013

De como a veces sicareamos pero no le ponemos título a nuestro jueguito

Hoy sicaree con el señor Iván, la verdad nos quedó bien bonito. No tiene título, no tiene corrección de estilo, está fresquecito, así como el surrealismo.

Este es nuestro panorama: una casa medio destruida por el tiempo, la fachada se está cayendo a pedazos; un perro amarrado del cuello y refugiado en su pequeña casa de madera en el patio cuyo césped amarillento es casi inexistente, dos ventanas en cada extremo de la casa, hay una planta alta donde solo hay una ventana. Desde aquella ventana alguien se asoma y nos vigila, sabe que nos acercamos, sabe que la miramos. Nuestros pasos se alentan, es como si aquella mirada triste y cansada pesara demasiado sobre nuestros hombros. Es una mujer mayor. Aquí ha pasado algo. Hemos construido un escenario. Hace frío y lo sentimos hasta lo huesos.
No la perdemos de vista y aunque nuestros pies se hacen cada vez más pesados es necesario llegar hasta ella, es como si una fuerza extraña nos atrajera y repeliera al mismo tiempo. Miramos a nuestro rededor y una sepia nos absorbe, la anciana sigue mirando por la ventana, se puede percibir que está esperándonos, quiere hablar, quiere dejar de sentirse de tierra seca.
No es un juego de nuestras mentes, con cada paso que vamos dando hacia la casa el mundo se vuelve monocromático, el color sepia nos invade lentamente. Las hojas de los árboles se balancean en un vaivén lentísimo. Pareciese todo un recuerdo o una epifanía, una extraña quimera. El perro nos mira con una mirada desafiante, no hace nada por evitar nuestra visita, mira nada más y se dedica a vigilar. Saca la lengua y se la pasa por todo el hocico. El perro antes blanco con una mancha negra sobre la frente se ha vuelto sepia. Es obvio que no lo nota, para él el mundo sigue siendo igual: en blanco y negro. Abrimos la puerta, entramos sigilosamente.


Veo como mi compañero da el primer paso hacía las escaleras, siento el crujir de la madera bajo su pie, él sigue avanzando mientras observo la casa, sus ventanas, los muebles, todo está acomodado de forma que te sientas cómodo, aunque la verdad de las cosas es que tras el polvo y el desgaste del pasar de los años lo único que te pasa por la mente es salir de ahí.
Un ruido sordo llama mi atención tras mirar el lugar, mi compañero está a mitad de la escalera con un pedazo de pasamanos, a través de su sorpresa me doy cuenta de que estuvo a punto de caer, me apresuro para estar a su lado, algo me dice que no es bueno estar separados.
La casa por dentro es aún de colores, colores tristes y apagados. Hay un hedor a humedad y moho que baja por las escaleras y si dispersa por todos lados. El frío entra por la puerta abierta, no la cerramos, necesitamos que se mantenga una conexión con el mundo exterior. Respiro profundamente y pongo un pie en el primer escalón dudándolo por un momento. Sentimos el crujir de la madera vieja bajo nuestro peso. Al llegar a la planta alta vemos cuatro puertas a lo largo de un angosto pasillo. Abrimos la primera puerta, sabes que ahí dentro se encuentra la anciana. Nos asomamos y la vemos todavía postrada en el mismo lugar, mirando hacia afuera. Caminamos hacia ella. Nos asomamos por la ventana. El color sepia se va extendiendo a la lejanía.
La anciana se voltea lentamente, su piel parece de granito, su mirada vidriosa, eran poco los dientes que tenía ya; se notaba en su barbilla. Temía que si diera un paso se desmoronaría como cuando caminas por el desierto y pasas por un cúmulo de tierra.
Ella intentó hablar, la miramos con atención, pero nada se escuchó, ni siquiera un ligero gruñir o halo de aliento, bajó la mirada y en ese instante nos sentimos abatidos.
La ventana se abrió de golpe y aire caliente golpeó mis mejillas, sentía que sudaba pero no había alguna gota de líquido salado corriendo por mi sien, la anciana comenzó a caminar hacía el catre que se encontraba en la habitación.
Era extraño, hasta hace unos momentos el viento era tan frío que rasgaba la garganta. El calor en el aire nos envolvió rápidamente en una cobija invisible que nos arropó por un instante. Nos sentamos junto a la mujer, uno a cada lado, en aquel polvoso catre que rechinó bajo nuestro peso. La anciana sacó un maletín viejo que tenía bajo el catre. Las manos le temblaban. Levanté la vista y noté que con aquel viento cálido la habitación iba cambiando de color, pero no se volvía sepia como el resto del mundo sino que se volvía a blanco y negro, como las viejas películas. Recordé los filmes de Buñuel. La anciana me entregó el maletín, me dijo con voz aguardentosa que no lo abriera hasta que abandonáramos la habitación. Le agradecimos y la dejamos en aquel lugar. Mi compañero, cuyo nombre no conozco para ser sincero, estaba completamente nervioso, su cuerpo temblaba como si estuviera sufriendo un ataque epiléptico. La planta baja de la casa estaba a colores tristes. La puerta seguía abierta pero a través de ella el viento que se colaba era espantosamente frío. Salimos al mundo en sepia.
Caminamos un buen rato, mi compañero me miraba de soslayo a mí y al maletín, sabía que estaba ansioso por abrirlo, la verdad es que yo también tenía la curiosidad de saber qué es lo que había en su interior, sin embargo algo me decía que debíamos esperar un poco más.
El camino se hacía pesado y aunque a cada rato miraba hacía atrás, la casa parecía seguir a la misma distancia, me sentía en un loop infinito. Hasta que sentí como el maletín dejaba de estar en mis manos, mi compañero lo había tomado y de pronto la noche cayó, ya no más sepia, ni calor, ni frío. Era extraño, no había clima, no sentía algo en mi piel, la casa estaba lejos y las estrellas eran pocas en el firmamento.
Sabía que debíamos de abrir el maletín, pero mi miedo me detenía.
La noche que nos absorbió no tenía estrellas. El mundo monocromático nos rodeaba en todas direcciones. Las luces del alumbrado publico eran de un blanco intenso, eran el sustituto de las estrellas. Había gente que salía de todas direcciones, no estaban esperando. Aquella había sido nuestra encomendada misión, nadie más quiso hacerlo, le tenían miedo al sepia y sucumbir ante la nostalgia. Mi compañero y yo tomamos el maletín al mismo tiempo y cada uno jaló hacia su dirección. Un espectro de luz abandonó el interior. Los colores eran maravillosos, todos caímos de rodillas ante tanta belleza, teníamos miedo de lo que podíamos encontrar. El miedo se ha ido y ha quedado una sensación de paz. El halo de luz subió hasta el cielo y se expandió por toda la bóveda celeste.
Sentía como un líquido caliente llegaba hasta mis labios, eran lágrimas, pequeñas y diminutas lágrimas de felicidad, ante tal descontrol que había sentido por la nostalgia que se había apoderado por esa osadía que nos habían encomendado.
Aunque todos estaban maravillados ante tal acontecimiento mi compañero no se veía tranquilo del todo, me acerqué a él para preguntarle que era lo que sucedía, cuando de pronto el maletín desapareció, volvimos a quedar a oscuras, era un negro pesado, el aire comenzaba a faltar, sentía como a mis pulmones les ejercían presión.
Las luces de la calle se fueron apagando poco a poco y con cada lámpara pública apaga se desvanecía uno de tantos recuerdos. Por un momento pesé que sólo me sucedía a mí pero era todos a quienes les pasaba algo similar.
A lo lejos veía como el espectro se expandía por el cielo y se movía en círculos.
Parecían desconcertados, desorientados, ninguno sabía qué hacer, miraban con anhelo a todas partes, algunos se preguntaban quiénes eran, otros lloraban por no saber qué hacer, una tristeza nos embargaba, era desesperante. Algunos comenzaron a correr, quería ir tras sus recuerdos, yo mismo quería ir, me sentía tan vacío. No obstante la misma oscuridad nos detenía, nos aprisionaba y escuchábamos una risa extraña, un castañear de dientes.
Aquella oscuridad era el olvido. Nos olvidábamos de nuestro pasado, de nosotros mismos. Y es que éramos un sueño de un niño, que ha despertado y nuestras vidas quedan puntos suspendidos. Aquella risa que escuchábamos a nuestro alrededor era el recuerdo de una pesadilla que no se podía olvidar. En cambio nosotros, nos desvanecemos poco a poco. El niño nos olvida, ya no sabemos qué sucede. La historia no puede terminar. Todo queda en oscuridad.




miércoles, 2 de enero de 2013

Ni Ulises viajó tanto en la Odisea como yo en este año

Sí, y no sólo lo digo en el plano terrestre, digo, inicié el año estando en Juárez, así que literal fue viajando, en enero del 2012 fui por primera vez a la ciudad de México durante una semana y media; por ahí de Marzo viajé a El Paso a un congreso de Literatura Mexicana en la UTEP; en el verano fui por segunda vez al DeeFe durante dos meses; a principios de Diciembre me fui a Guadalajara un fin de semana y bueno, finalmente, tal y como inicié el año, lo terminé en Juárez de nueva cuenta.

La verdad es que sí, viajé y mucho, bien lo presentí cuando iniciaba el 2012, que ese año estaría marcado por los viajes y me siento muy satisfecha por ello, no sólo porque conocí una ciudad e incluso viví en ella, sino porque a lo largo de esos viajes me fui conociendo más como persona.

Ciertamente soy de esas personas que hacen un recuento de los daños, por ahí debe de andar la del 2011 o 2010 agradeciendo a los seres mágicos que estuvieron en mi vida durante 365 días llenos de oportunidades para sonreír y para llorar.

He de presumir que esté año fue de enseñanza, pero muchísima, la verdad crecí más de lo que podría haber imaginado hace un año exactamente, me jodieron el corazón y varias veces, varias personas y sigo amando como si nunca hubiera sido lastimado, platicando con un amigo en nuestra felicitación de año nuevo, ambos llegamos a la conclusión de que el aprendizaje doloroso es el que más nos deja cosas así que, vaya que aprendimos los dos en este año y por la misma causa.

Aunque claro, no todo fue sólo tristeza, depresión, escombro y agonía. Encontré y me encontraron personas sumamente especiales que me llenaron de sonrisitas, sonrojos en las mejillas y brillos en los ojos, seguí conservando a otras más que me alimentan el alma y otras que se largaron a la vega. Sé que muchas veces por temor a equivocarnos no deseamos mencionarlos, pero la neta, me vale y sí los menciono y si me faltó escribir acerca de alguno, me disculpo de antemano.

Sergio Vilchis Quintero: Si duda fuiste un apoyo, una amistad, una risa, una alegría, un alivio, un curita para mí durante este año, te agradezco cada desvelada, cada carcajada que soltamos, por haber soportado mis noches, días, tardes de lágrimas, miedos, incertidumbres, por tu cariño, querer y amor tan puro que me has demostrado a través de tus letras, por mi Pikachú, aww es tan lindo verlo, dormir con él y saber que tengo a una personita para mí a cientos de km de distancia que me quiere tal y como soy, con mis defectos y mis virtudes, que siempre tiene palabras de aliento o tal vez no las tiene, pero ahí está, al pie del cañón con una sonrisa, con unos ojos que me llenan de felicidad, se me acaban las palabras, en verdad, se me acaban por no saber qué decirte ante todo lo que hiciste por mí este año. Gracias, gracias, gracias, te amoro con todo mi corazón, gracias por ser mi amigo, uno de los mejores.

Pichy: Mi Pichy, mi niña, mi princesita, mi hija adorada, mi gatitoa sirena, la verdad es que me puse muy triste al no poder conocerte cuando fui a Guadalajara, pero eso no quitará que soñemos con que viviremos juntas, eres una niña que tiene un don para que nazcan las sonrisas más sinceras, te metiste muy adentro de mi corazón y créeme que nadie te va a sacar de ahí, tú también fuiste un pilar muy importante en mi vida, me llenaste de tu amor, de tu ternura, tú junto con Serch ayudaron a que me amara como soy, que me aceptara y me diera cuenta de lo bella que soy, eres una persona tan fuerte, tan llena de fortaleza, que te admiro totalmente, no puedo creer la templanza que has tenido para seguir adelante, y créeme que siempre estaré para a ti, cosita bella, a la hora que sea, porque me encantan los detalles, vivo de ellos y tú ya estás arraigada en mi corazón.

Danito: Ese vato loco que le patina el coco y también patina en Bellas Artes, te quiero mucho Dnl de Danone, gracias por permitirme conocerte, por esa tarde tan chida que vivimos, por hacerme ver que los tapatíos-chilangos son la onda, por dejarme ser como soy sin miedo a que me juzguen con platicas de todo tipo, por leerme y darme ánimos en mis tiempos de tristeza, por alegrarte por mi felicidad, esa es una verdadera amistad, neta que bendito sea el día en que nos enfermamos y se burlaban de nosotros por andar ronquitos jajaja, jamás olvidaré nuestras platicas por DeeMe que tuvimos, eres de esos seres mágicos que te topas con muchísima suerte, como un trébol de veinte mil hojas, este 2012 fuiste una parte esencial de mi vida y sé que dentro del 2013 así lo será y por muchos años más, prometo ir de nuevo al DeeFe, hay una figurita de Marvel que espera por mí. Te amito con besitos gay :3

Patrus: Asté es mi patrus chongona, me llena de vida, me llena de alegría, es mis ojos, mis majaderías. Verso sin esfuerzo jajaja óquela. Híjolas, a verla conocido este año fue algo que me llenó bien cabrón, así, con majaderías y todo el kit, porque asté me entiende, porque asté me las enseñó y las majaderías también, óquela. Es así como que mi mejor amiga en el mundo mundial, es lo máximo, la alegría, la tristeza, la decepción, las series, los gustos, los chingazos, todo, todo, todo. La amo, la amo al infinito y más allá. Por estar siempre, por amarme, besarme y querer todo conmigo perosinserlesbianas.

May: Esa May, neta que serás mi morrita por siempre, y estaré muy agradecida toda la vida por todo el apoyo que me diste en ese viaje fatídico al DeeFe, neta tenemos tanto en común, eres como una especie de hermana a la que le puedo confiar todo y no me da pena en decir mis tonterías, ese viaje a UTEP marcó la diferencia, cada sonrisa, cada mensaje, si sabes a lo que me refiero ¿no? porque pues es bien sencillo ¿no? hablar sobre ese tipo de cosas ¿no? ok ya. Jajaja pero sí, aprecio infinitamente todo lo que hiciste por mí, los consejos, los golpes, las risas, la amistad, el cariño, la alegría, eres como un ángel que está siempre conmigo aunque no estemos juntas del todo. Te amo bien cabrón, pinshe lesbiana enamora Mennys.

Limón: Mi mamá, mi mamá bonita, gracias por cuidarme, mimarme, darme ánimos, consejos, alegrías, Barney, Walmart de Quevedo, quesadillas con aguacate, Jaguar, Pulques, todo, todo, todo, absolutamente todo lo que vivimos durante este año, sin ti y sin Richy no sé qué hubiera sido de mí durante esos dos meses tan pinshes horribles que vivimos en el DeeFe cada quién a su manera, fuiste la luz verde durante todo el camino que me lleno de sonrisitas para seguir adelante. Te quiero mucho mucho, mamá.

Richy: Uff ufff uff quién iba a pensar que alguien tan osom como tú pudiera ser amigo de alguien como yo, híjolas, Richy, no sé ni cómo agradecerte, fuiste una de las sorpresas más enormes de este año, aún a sabiendas de todo lo que vivimos si tuviera que volver a ese viaje veinte veces, veinte veces la vivía con tal de poder conocerte y volverme tu amiga, eres de esos valedores que te dan lecciones para toda la vida en cuestión de segundos y te admiro muchísimo, tu sencillez, tu inteligencia, tu gracia, tu risa, tu humor, todo. Gracias por hacer de ese viaje del mal algo más llevadero, aceptable, yu ar mi ticher, y te hablo en ingléis pa' que me entiendas. Y esta pelea se la dedico al Papa, al Papa, a Papaaaaaaa.

Dals: Esta morrita tan rara en la vida como la quiero, neta estás bien loca, morra, pero aún con todo lo que te ondeas te quiero tanto en mi vida que siempre estaré dispuesta a que dejes de ondearte para seguir charlando de tus amores, los míos, de que no tomo, de que me quieres emborrachar, en fin, de todo. Neta que qué locura lo que vivimos en la escuela qué bonito poder haber terminado ese desmadre de sociedad, m presidenta, qué bonitos los eventos, las jodidas, el cansancio, todo todo todo. Te quiero mucho, mucho, muchote; tú y el macaco de Tony es lo más genial que me ha dejado la carrera, amigos pa' toda la vida.

Macaco: Sí, Tony, tú,eres un macaco de lo peor, que me trata mal, pero que en el fondo sabemos que me amas con locura y con pasión, gracias por todo, por los consejos, por los raits, por las platicas, por estar ahí cuando te necesite y cuando no también, estás bien loco, vato. Y así te quiero, mandril del demonio.

Marcos: Ay, híjole, la verdad es que como le dije, se convirtió en mi persona favorita de este año, es tan aburrido, amargado, peleonero, grosero, ok no jaja, bueno usted sabe todo lo que es, todo lo que no es, y me gusta mucho platicar con usted, todo el día, todos los días, aunque a veces digamos puras tonterías, o sólo nos la pasemos discutiendo o de pronto se ponga filosófico o político o intenso o todo lo que charlamos día con día. Me ayudó mucho, como no tiene una idea, me ayudó un buen en este año y eso quiero agradecérselo. Y aunque no se lo digo, pero lo quiero y sé que lo sabe :3

Ni: Ni de mi vida y de mi corazón, híjolas, híjolas, te quiero muchísimo, siempre estuviste al pie del cañón, preocupándote de mí, jamás olvidaré y dejaré de estar agradecida por todo el pendiente que tuviste de mí cuando estaba en el DeeFe, como te esforzabas por hacer que mi corazón se sintiera cómodo y mejor después de todo lo que pasé, gracias, niña bonita, gracias por ser mi Tomoyo, por estar siempre SIEMPRE siempre, eres una amiga que no cualquiera tiene, eres una amiga que tendré para toda la vida y sabes muy bien que también estaré para ti, ever. Cada día, gracias, en verdad, porque somos tan parecidas, queremos tanto, lloramos tanto, ayudamos tanto, somos tan buenas tanto jajaja. Gracias, en verdad, muchas gracias. Quisiera poder inventar una mejor palabra que esa, pero no soy tan mashín aún jajaja. Te quiero muchísimo.

Oscar: Eres una metáfora, un ser, un lápiz, un ingenio, un lleno de corazón que me tranquiliza siempre, si me volviera desierto sería agradable a los hombre sólo por ti, me ayudas tanto, me sorprendes, eres una persona. Mi persona, y le amo de aquí al termino de un lunes, es no sé, la verdad me quedo sin palabras, porque es tan único, que sólo puedo agradecerle por hacerme saber que soy un fantasma de tinta azul. 

Arrocito: Ay, mi arrocito, mi zorrito, mi escritora favorita, qué fortuna tengo de que sea mi amiga, mi matera, mi cajita, mi bombilla, mi one-shot son un de los tesoros que guardo con tanto amor, tanto recelo, no dejo que nadie los toque, porque ahí estamos las dos, eres única, gracias por llenar de lágrimas de alegría, tristeza, enojo, sorpresa, mis ojitos, porque llenar mi corazón de letras cálidas que me llena de magia e ilusión. Eres un tesoro, mi tesoro, mi amiga, mi escritora, eres un motivo por el cual esta vida, no vale la pena, vale la alegría de seguir. Gracias, gracias, gracias.

Mi Lelouch: Mi sobrina favorita, qué puedo decir de ti, me llenas, me dejar aprender de ti, me sorprendes, me ayudas, me escribes, me sanas, nos sanamos. Eres una alondra que amaré por siempre, no importa que platiquemos poco, mucho, nada, todo, eres, vives y estás en mi vida y corazón por siempre. Me cuidaste cuando nadie más lo hizo, me llenaste de alegría cuando nadie más lo hizo, y eso no cualquiera. Gracias, pequeña, gracias por cantar y volar con tanta libertad que me llena de gozo saber que tengo alguien tan espectacular en mi vida.

Joss: Mi heramana, en verdad que lo sos, siempre recordaré ese día en el que llegue chillando, irreconocible a tu casa y me abriste, no sólo las puertas de ella, sino tu corazón, me apoyaste, me escuchaste, aguantaste mis lágrimas, mi enojo, mi decepción, mi frustración, me hallaste en mi estado más débil, quebrada, rota, sin ganas de seguir y me ayudaste a caminar, pegaste mis alas, me llenaste de cariño y eso, eso siempre lo llevaré en mi corazón. Te quiero, mucho, muchísimo, Ciruelita.

Carlos: Bueno, tú sabes, tú bien sabes lo que significas para mí, eres tan especial, tan lleno de cosas buenas aunque no te dejas, aunque seas tan difícil, tan complicado, eres un pequeño niño que necesita mucho amor, mucho cariño, muchos abrazos, mucho de lo que tu corazón está ansioso, necesitar sanarte, dejar de temer, dejar tantas cosas que te hacen daño, pero bien sabes qué tiene que pasar para que así sea. Aquí estaré, siempre, siempre que se me permite estarlo, te lo repito y lo repetiré siempre: no soy como todos. Gracias por esos días tan especiales, la verdad es que puedo confesar que los recuerdo a menudo, y por a menudo me refiero a casi todos los días. Tienes algo mágico que, tras todo ese halo de misterio y de defensa, hacen que me llene de ternura, así como cuando estabas dormido. Te quiero, te quiero mucho.

Y bueno, sé que hay más personas: Lily, Blanche, Palomis, Pony, mis tomates adorados, Sam, Tumeca, Memo, Jorchito, Jorge, Joaquín, la maestra Solorio, Raúl, Rulo, Carlitos, Limas, Zully, Dalia, Zurdo, Sara, Daniela, Víctor, Iván, Juan Pablo, Karen, Daniel, Daniela, familia de teatro, del trabajo, de la escuela, mi familia misma, mi madre, ay mi mami tan bella que me llena, que me motiva, que me ama, Marco, Cachun, y otros más, que ahora sí no los recuerdo del todo, me ayudaron, me quisieron, me apoyaron e hicieron del 2012 algo fantástico, único, especial.

Hubo cosas buenas, hubo otras malas, hubo peores, hubo jodidas. El punto es que hubo vida, bien vivida, como se debe de vivir, así que 2013 eres más que bienvenido, no te tengo miedo, porque sé que de la mano de todos ellos y de los que están por venir, serás totalmente superable, espero aprendizaje, espero más dolor, espero más alegría, espero más enseñanza que me haga sentir que vale la felicidad todo lo que sucede en el mundo.

Gracias por leer hasta aquí, tú sabes quién eres.

Pd: Disculpen las faltar ortográficas o gramaticales, aquí me doy el lujo de escribir como se me da en gana, pues porque es mi blog y puedo hacer lo que sea.

Pd2: Lo ven, Ulises me la pinshes peló.

Besitos con babita. Los amo.