sábado, 17 de noviembre de 2012

Crónica

Una vez escribí un cuento llamado "Crónica de un día frustrado", ahora tendría nuevas dimensiones.

Porque las letras se transforman en esa crónica que relataré por la sonrisa que lances esa noche en la que por fin nos encontremos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Y qué verdad

Y la verdad es que te quiero.

Te quiero con la sencillez con la que cae la hoja de un árbol.
Te quiero con el colorido de cuando florece en primavera.
Te quiero con la sombra que nos regala en el verano
Y con la esperanza que nos otorga en el invierno.

Te quiero con las cuatro estaciones
viviéndolas a cada segundo.
Porque cuando se quiere tan puramente no es necesario que pase el tiempo,
porque el tiempo no significa nada para el corazón.

No te extrañes, no pienses que me alejaré, me gusta cobijarme con tu inmensidad,
leer un poco de poesía para poder decírtela por mensajes.

Me gusta saber que eres un árbol, que puedo jugar a hacer alegorías,
me gusta descubrir cada una de tus hojas a través de cicatrices o de dudas,
me gusta hallarme en ellas aunque a veces no significa que estoy ahí.

Y es que me gusta quererte, aunque sea tan de pronto, tan de repente, pero eso no significa que sea efímero.

No me voy, ya te dije que me quedo, en tus raíces, en tus raíces que se vuelven fuertes cuando piensas que son débiles.


Gracias por devolverme un poco de tranquilidad. ¡Ya escribo! Ya te escribo.

No de lleno, pero lo hago.

Sé un ombú que le dé vida a una Pampa. Te contemplaré con la certeza de que vivo en ella aunque la distancia nos estropee un poquito el viaje.


Nos nutrimos en la tierra en la que estás arraigado y nos volvemos aves en el cielo que te llueve.

Y qué verdad es que te quiero.

martes, 30 de octubre de 2012

Haz Patria

Uno de los pocos días que no viví como un escombro, sin drama y sin llanto en el DeeFe fue el día después de ir a Teotihuacan, luego de un día desgastante emocionalmente y físicamente, tomando en cuenta mi rodilla lastimada y mi obvia obesidad que no me permite tener condición física, por fin pude dormir y silenciar el dolor que me aquejaba el alma. Luego de despertar, de ver vídeos bastante graciosos, Richy, Rulo Barrera, Limón y yo decidimos emprender una nueva aventura llamada: regresar a casa para dormir y descansar realmente.

Antes de poder emprenderla decidimos ir a desayunar, con poco dinero en nuestros bolsillos, unas ojeras que ni los mapaches nos podrían superar, un dolor de piernas que ni el Pípila hubiera soportado después de subir ambas Pirámides, del Sol y la Luna, con su bloque de piedra, comenzamos a caminar hacía la estación del metro que era Politécnico y dado que en verdad moríamos de hambre les comenté que sabía de un pequeño restaurante en el que sirven comida corrida, rica, buena y sobre todo barata, nos dirigimos al lugar mencionado que está en seguida de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Llegamos casi arrastras, con las energías agotadas y los sueños destrozados (cabe mencionar que para llegar a dicho lugar debimos de pasar por una horda de otakus y frikis que estaban a punto de ingresar a una convención de anime y manga y fue bastante raro ~ y para que yo lo diga es que en verdad fue raro). Por fin pudimos comer los sagrados alimentos, luego de que nuestra barrita de vida subiera unas cuantas rayas verdes pensé que por fin nos regresaríamos a casa luego de cumplir 36 horas sin llegar a ella, pero no, no lo hicimos.

Caminamos alrededor de la plaza, vimos el edificio Chihuahua, qué raro que sea Chihuahua el lugar de donde se desliguen tantos problemas, y les tomé una foto a Richy y a Rulo Barrera "Políticamente incorrecta" según palabras del primero, aquí la muestra de ella:
Foto políticamente incorrecta.

Luego de eso, decidimos a ir a indagar por donde se ven los árboles que están en medio de los dos edificios, sí obvio, hablo de la foto, caminamos un buen rato hasta que nuestros pies exigieron descanso así que nos dispusimos a encontrar un lugar donde realizar dicho acto de nobleza, pero no, no había ni una maldita banca o césped decente donde descansar, hasta que hartos de la búsqueda nos sentamos en unas bardas cerca de los edificios habitacionales, Limón se acostó y se recargó en las piernas de Rulo (he de decir que la muchachona se quedó dormida como por 20 minutos), yo sólo me senté mientras masajeaba mi rodilla y Richy se acostó y se quejó de un dolor latente en sus costillas y espalda por el cansancio.

Pasaron unos cuantos segundos de descanso cuando la platica no se hizo esperar, es que en verdad he de presumir que tengo amigos bastante amenos y delirantes, hablamos del cansancio, le mentamos la madre a uno que otro personaje político, salieron a relucir las mascotas de cada uno y de pronto y de la nada: Richy se levantó y abrazó un árbol.

El momento en el que el árbol le trasmitía sus  superpoderes al Hombre que viaja en el tiempo.

Sí, abrazó un árbol y Rulo y yo comenzamos a reír, Richy nos dijo de "los superpoderes que tienen los árboles al pasar la buena vibra cuando alguien anda muy jodido." (cita casi textual del hombre que viaja en el tiempo, es decir Richy, y digo casi textual porque hace unos meses que pasó) Y mágicamente dejó de tener dolor en la espalda, o eso nos hizo creer, aún no lo descubro, porque abrazó a un árbol. Sigo sin intentarlo, algún día lo haré, Richy es de esos valedores sabios que te dan muchas lecciones de vida en cuestión de segundos.

Y bueno toda esta explicación es simplemente para decir esto: Haz patria y abraza a un árbol, no importa que el tronco se encuentre torcido, no importa si hubo momentos en que las raíces intentaron o pensaron alejarse de la tierra que les da vida, no importa. Porque el día en el que por fin vea a mi árbol favorito en el mundo, haré toda la patria que sea posible, lo abrazaré y sé que ese árbol, también lo hará.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Sueños


¡Vaya! hace cinco años que recién salía del CBTis, que tomaba la decisión más grande de mi vida sobre qué es lo que haría, a qué me dedicaría, mis sueños se inclinaban hacía ser docente, enseñar a las nuevas generaciones el español que tanto me gusta. Me sentía feliz de saber que cumplía con los requisitos para poder sacar ficha en la Normal del Estado, me preparé pero, lamentablemente, no quedé dentro de dicha escuela, palancas no tenía así que lo que restaba del año se convertía en una desesperación.

Para no perder el año completo de estudios mi madre me incentivó a que estudiara por mientras en la UACH, sabía de la existencia de la carrera de Filosofía y dado que siempre me inclinaba hacía las humanidades pensé que sería una buena opción; no sabía de la existencia de Letras Españolas. Luego de entrar a la página de la facultad me di cuenta de su existencia, se enfoca a la literatura, a la enseñanza de ella, el español es la base, y lo principal, para ese entonces: ¡NO TENÍA MATEMÁTICAS!

Le informé a mi mami sobre ella y decidí sacar la ficha, hice el examen el primero de diciembre, era sábado, ese día conocí a Ale, ambas habíamos salido del CBTis e íbamos hacía la misma carrera, terminé el examen muy nerviosa y salí con la esperanza de quedarme. Después de un tiempo, en la noche mientras hablaba con Luis, en aquel entonces mi novio, me marcó al celular Blanche felicitándome por haberme quedado en la licenciatura, no lo podía creer, me solté llorando de emoción e inmediatamente encendí la computadora para corroborar lo dicho, en efecto fui la número 8 de como 23 personas, igual todos se quedaron pero eso no impidió que me sintiera sumamente feliz.

Un día antes de entrar a la escuela alisté los útiles, al ropa, todo, un nuevo viaje estaba por iniciar, jamás olvidaré ese día. No lo recuerdo con lujo de detalles pero recuerdo que me senté con Mario, la primera clase era la del Dr. Sotelo "modelos literarios grecolatinos". Quién iba a pensar que gracias a esa clase decidí quedarme en letras, me enamoró perdidamente y no decidí hacer otro intento en la normal. Poco a poco fui conociendo a mis compañeros, avanzando en las clases, encontrando amigos, afianzando conocimiento y aunque en un inicio me parecía un poco complicado ya que venía de un bachillerato tecnológico en el que la base, obviamente, era físico-matemático sin embargo no importó, seguí avanzando y cumpliendo el sueño.

Se presentaron viajes a la FIL, que sin duda cada uno de ellos fue maravilloso a su manera, el grupo fue madurando, dejamos de tener las peleas tontas y dejamos la sana competitividad para dar el paso sano a la formación profesional; rursus fue parte de nuestra vida. 

Y de pronto cuando menos lo esperaba se pasaron cuatro años y medio volando, el último semestre fue una especie de confusión, ya quería salir estaba cansada de estudiar pero por otra parte el miedo al futuro, al qué haré, no saber en qué trabajaría me carcomía los sentidos.

El 21 de septiembre se dio la cita para culminar socialmente mis estudios de la licenciatura, pensé que lloraría pero no lo hice. Y ahora 3 de octubre se dio por fin el cumplimiento de uno de mis sueños más grandes en la vida, hoy, hoy, por fin hoy, me titulé. Así es, ya soy la Lic. Elizabeth Silva Sáenz, Licenciada en Letras Españolas y me vuelo, me vuelo muchísimo. El día de hoy lloré todo lo que no lloré en la graduación, me sentí tan querida por las personas que me acompañaron en este día tan especial, por las palabras dichas por mis sinodales, por mi familia, por mis amigos. La felicidad fue una, una que me llenó de tal forma que sólo las lágrimas podían expresar mi sentir.

Gracias a Dios por este logro, a mi padre que gracias a él y a ese accidente fatídico en el que me fracturé el tobillo leí mi primer libro a la edad de 10 años, Mujercitas de Louise May Alcott y el camino de libros aún no se acaba, a mi madre preciosa que sin ella no habría podido cumplir este sueño tan fántastico, a mis amigos que a lo largo de la lucha estuvieron conmigo para darme ánimos cuando lo necesitara pero sobre todo y más gracias a mí misma, sí. A mí misma porque sin duda todos ellos me complementaron pero fui yo la que escribió esos ensayos, asistí a esas clases y me apasione de tal forma que puedo decir orgullosa de que me merezco ese título, el título de ser Licenciada en Letras Españolas, me siento orgullosa de saber que la cultura será mi guía pero sobre todo y para siempre, la humanidad será mi destino.

¡FELICIDADES, LICENCIADA SILVA! Es usted una mujer maravillosa.

viernes, 28 de septiembre de 2012

De como el único lugar en el que me siento cómoda es en mis lágrimas y ya no me pertenecen

Porque cuando la lágrima sale deja de ser mía y comienza a ser participe de este mundo tan lleno de escoria que no importa que sean de plata, nadie se percata que soy sal con furia.

Nada

No me considero una escritora como tal, la verdad es que la crítica no me favorece en lo absoluto sin embargo hay personas que creen en mí, incluso alguno de ellos me ha dicho que soy su escritora favorita, una otra llegó a comentar que admiraba mis cuentos y la verdad es que sólo me leo y me doy cuenta de todas las obviedades que escribo tras una tela de mala gramática y ortografía. Soy re buena para encontrar los errores en los demás escritos, no en los míos.

Llevo una mala racha de "síndrome de la página en blanco", un conocido me dijo que es bloqueo de sentimientos, puede ser, pero heme aquí, a la 1:57 am escribiendo ¿sobre qué? ¿para qué? No tengo idea, de lo que estoy segura es que es de mí.

Han pasado muchas cosas, he llorado mucho, he reído mucho, he sido feliz, he sufrido, en pocas palabras he vivido como debe de ser. No como he querido ¡por Dios! ¿a quién le agrada la idea de sentirse miserable todos los días, a todas horas, en todo lugar? Supongo que a nadie, no a mí por lo menos. Pero pasa, todo pasa, pasa cuando quieres que pase y gracias a Dios, para mí ya pasó. O eso es lo que pienso.

Un día regresaré a esta entrada, recordaré esta noche y me reiré porque al final de todo no dije absolutamente nada.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Historia de una sonrisa

Por: Sergio Vilchis.


Elizabeth es una niña que vive en una ciudad al norte, no es la ciudad más bonita, ni la que tenga la gente más amigable, ni tampoco se puede decir que sus habitantes sean muy felices.
Nadie sabe a que se debe, hay basura por todos lados, delincuencia en cada esquina, enfados y peleas por doquier. Elizabeth vive con sus padres, ellos siempre pelean y pareciera que las cosas no fueran a cambiar nunca. Esto a ella no le gusta, pero no sabe de qué forma cambiar las cosas, le gustaría conocer alguna fórmula mágica para poder ver las cosas de una manera diferente. Así que un día, decidió emprender la búsqueda por dicha fórmula mágica que la liberara a ella y a los demás, de tan triste realidad.

Pasó a ver a religiosos, a los más estudiosos de las universidades, a psicólogos, a sabios, pero nadie sabía qué podía hacer ella, nadie conocía la "fórmula mágica." Esto comenzó a desesperar un poco a la pequeña Elizabeth, ella quería acabar lo más pronto posible con la amargura de su ciudad, de su familia, de ella misma.

Un día, mientras reposaba triste en su cama, apareció un pequeño ser que asomaba por sus pies. Era diminuto, apenas más grande que la palma de su mano, tenía una piel muy brillante y muy blanca, de su cabeza por encima de su sombrerito café, sobresalían dos pequeñas antenitas, en su mano muy elegante, portaba un bastón mientras que en la otra un libro cargaba él.

— !Hola! —Apenas se escuchaba el saludo de el pequeño ser.
—¿Disculpa?,  no te he oído. —respondió Elizabeth con voz temblorosa, no podía creer lo que veía.
—¡Hola he dicho!, mi nombre es Sir Nicholas Albert Carrick Stein, pero puedes decirme Nicky.
 —Dijo mientras se quitaba cortésmente su sombrero. —¿Y tú, cómo te llamas?
—Me llamo Elizabeth, mucho gusto. —Dijo aún titubeante.
—Hola Elizabeth, veo que estás triste. ¿Qué te sucede?
—Es una larga historia Nicky, las cosas por estos rumbos no están muy bien, hay demasiada tristeza en el aire.
—Es por eso que estoy aquí, he venido porque sentí que alguien me necesitaba.

Terminadas estas palabras los ojos de Elizabeth brillaron llenos de esperanza.

—Entonces, ¿tú nos liberarás de esto? ¿Acaso tú conoces la fórmula mágica?
—¿Fórmula mágica? ¿Liberarlos, yo? ¿De qué me estás hablando? No, no, no, no ,no. Yo no vengo a liberar a nadie, dije que te venía a ayudar y eso haré.

Las palabras de el hombrecillo confundían mucho a Elizabeth, pero lo dejó continuar.

—Mira, mi misión, como la de mis demás compañeros, es leerle a personas que lo necesiten éste pequeño libro. —Le dijo mientras le mostraba el libro que llevaba en el brazo.
—¿Y de qué trata tu libro?
—Este libro trata de la vida.
—¿De la vida?
—Sí, de la vida, de todos los secretos que esta guarda para cada uno de nosotros.
—Pero, tu libro es muy pequeño, no creo que en esa cosita quepan todos los secretos de la vida.
—Claro que caben, no cuestiones a "EL LIBRO"
—Correcto, correcto, a ver, ¿qué dice tu libro? —Dijo con un tono de voz grosero y frío Elizabeth.
—Míralo por ti misma.

Elizabeth tomó entre sus manos el pequeño libro, era tan pequeño que sentía que podía romperlo; abrió con mucho cuidado la única página con la que contaba, y entonces algo realmente mágico sucedió. Del libro comenzaron a salir rayos multicolores, era un suceso fantástico el que ella estaba experimentando. 
Al final todo terminó, Elizabeth abrió sus ojos y exclamó...

—¡Wow!, esto fue algo maravilloso, realmente el secreto de la vida estaba en ese libro... Pero... ¿cómo? ¿Qué pasó? —Elizabeth estaba consternada.
—Mírate en este espejo. —Dijo complacido Nicky.
Elizabeth acercó lentamente su rostro al espejo, levanto la mirada poco a poco. ¿Qué tenía en la cara?
algo brillaba entre sus labios, sus mejillas tenían extrañas arrugitas, sus ojos brillaban de una forma
que jamás había visto y además, su corazón se sentía más cálido que nunca.
—Pe...pe...pe...¿pero qué es esto?
—Tu sonrisa, Elizabeth, y una de las más bellas que estos ojos han visto en los 1989 años que tengo de vida.
—¡ES MARAVILLOSO!, es algo indescriptible, jamás me había sentido de esta manera. Debes ir con los demás, mostrarles el libro.

Nicky la vio un poco triste y dijo.

—No puedo, Elizabeth, el libro sólo se lo puedo mostrar a una persona en toda mi vida, tú me has liberado, he terminado mi búsqueda de tantos años.
—¿Y qué pasara entonces?
—Comparte, comparte lo que viste, lo que sientes. Comparte tu bella sonrisa, haz felices con ella a los que te rodean y así mismo sé feliz tú.

Elizabeth estaba un tanto abrumada por tan grande responsabilidad, pero al saber lo feliz que era con su nueva sonrisa decidió aceptar la encomienda.
El pequeño Nicky feliz por el cumplimiento de su misión poco a poco fue desapareciendo, haciéndose
 invisible.
—Adiós, Elizabeth, fue un placer conocerte. —Dijo mientras una vez más se quitaba el sombrero cortésmente.
—Adiós Nicky, jamás te olvidaré. —Dijo Elizabeth mientras una lágrima rodaba por sus mejillas
con su rostro aún sonriente.

FIN.
Y de pronto escuchó su risa, la risa más pura, tierna, sincera y dulce que había escuchado. Había vuelto.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Cuando el dolor no te lo calma ni siquiera una caricia de mamá ¿qué se hace?

Estoy cansada, estoy triste, estoy mal, estoy herida, estoy dañada, estoy deprimida, estoy soportando un dolor que ni la caricia de mamá me puede calmar. ¿Qué se hace? ¿Cuál es la formula mágica para dejar de llorar? Para dejar de sufrir, para dejar de recibir dolor. ¿Qué hice para merecerlo? ¿Qué hice para que me dañaran de esta manera? Ya no aguanto, ya no aguanto, ya no quiero llorar, ya no quiero sufrir, ya no quiero que duela pero sólo me duele, sólo sufro, sólo lloro, sólo sonrío hipócritamente, nada me tranquiliza, nada me alivia, nada me devuelve lo que soy, lo que era.

Me voy a convertir en desierto, me voy a convertir en un desierto sin vida. Nadie me cura, nadie me sana, nada recoge los pedazos de mi corazón, no sé cómo puede seguir latiendo, no sé cómo puede seguir viviendo, me muero, me muero lentamente, pausadamente, tristemente. Soy un manojo de lluvia, soy un manojo de tristeza, camino por inercia, vivo por inercia, hablo por inercia, pero sólo quiero dormir, dormir y no despertar hasta que pase el dolor, hasta que sane el corazón, hasta que llegue mi alfarero y me haga un vaso nuevo.

Ya no quiero que duela, ya no quiero sentirme miserable, ya no quiero sentirme burlada, ya no quiero sentirme un juguete, quiero volver a ser yo, quiero volver a ser alegre, quiero quiero quiero pero solamente lloro.

lunes, 27 de agosto de 2012

Mi primer día sin ti



Sí, suena a canción de enanitos verdes, pero no. Es una bitácora, una crónica, una manera de catarsis. No sé, sé que estás conmigo, pero, bueno, sabemos la situación. Sé que en realidad estas a algunos kilómetros de distancia, pero te traigo conmigo, te pienso, te siento, te amo.

La verdad, me desperté con unas ganas terribles de escucharte, de abrazarte pero sólo me concentré en pensarte y poder saber de ti y sí, mi celular brilló con tu nombre y un corazón a un lado. Nos leímos, nos escribimos, seguí en la cama, dando vueltas, reconociéndome de nuevo en mi hogar, pero aún así me siento ajena si no estás aquí.

Ordenar el cuarto, comer la comida de papá, mirar televisión, bañar a Mox, consentir mi piel, ordenar los libros y dejar los importantes en el buró derecho, son cuatro, dos me los regalaste tú, uno lo leeremos los dos y otro es de Borges donde viene un cuento llamado El Aleph, ¡vaya! me acabo de percatar que todos tiene que ver contigo ¿coincidencia? no lo creo. Reí, canté, baile, imaginé los días en los cuales tú podrás estar en mi casa, en mi cuarto, en mi cama, conmigo. Imagine que el día en que llegaras tendría la comida y el postre de mango, que no pude cocinarte allá, ya hechos, imagine tantas cosas. Me dediqué a buscar un trabajo que tenga que ver con mi carrera, no encontré ninguno ¡qué novedad! y ya no quiero escribir...

domingo, 26 de agosto de 2012

Metro

Cuando entré al vagón del metro me di cuenta de una pareja de ancianos que estaban sentados y tomados de la mano, ella recargada sobre el hombre de su esposo, con los ojos cerrados y dormitando plácidamente. Él la miraba y después de cierto tiempo posó su cabeza sobre la suya, ambos cerraron los ojos mientras pensaban en las tribulaciones familiares y en las ganas que tenían de llegar a su hogar para poder hacer café y tomarlo frente al televisor para compartir las alegrías de la vejez juntos. Realmente se veían adorables.

Al mismo tiempo, en el mismo vagón y a unos cuantos asientos estaba una pareja de jóvenes, ella recargada sobre la puerta y él abrazándola para protegerla, ella se recargaba en su hombro y unas lágrimas salían por sus ojos, él la abrazaba más fuerte y lograba que se sintiera segura, veía a la pareja de viejecillos recargados el uno en el otro con tanta ilusión y añoranza de poder estar así con él, poder llegar a ancianos y preocuparse por los nietos, por el café, por el libro nuevo que leer, por la nueva risa que soltar, y los veía y lloraba más porque debían de separarse, ella debía de partir pero juro que volvería.

Y lloraba, lo abrazaba más y en silencio le dijo cuánto lo amaba, "te amo, te amo con todo mi corazón, te amo con todo lo que soy, te amo con toda mi alma, con todo mi cuerpo, te amo y te amaré hasta que la vida me lo permita, te amo, te amo, te amo, te amo..."

¿Que cómo sé que eso decía ella? Sencillo, yo soy esa joven.

martes, 14 de agosto de 2012

Cumpleaños

Por: Ann.

Sé que te prenguntarás ¿qué hace una foto mía en tu felicitación? Pero la respuesta es very simple hahaha pues es porque ésa sonrisa es GRACIAS A TI. ♥ Me has ayudado de mis maneras imaginables, no tienes idea de cuanto. Gracias a ti deje de temer a decirle adiós a lo que no sirve, a lo que no funciona, a lo que me daña. "Salta por la ventana, valiente", decías. ♥

Sí, eres tú. Tienes nosécuántos
 años. Casi acabas de estudiar : D. Empezaste a considerarte alguien cuando te dejaron en medio de un falso camino. Vives entre escritura y música. Nos has salvado muchas veces, incontables. Nunca tuviste valor para muchas cosas, te pudo el miedo. No sabes mentir, no puedes hacerlo, si te equivocas segundos después descuelgas otra vez el teléfono y lloras desconsoladamente porqué no sabes fingir. Esa eres tú. Parecerá raro. Muy pocos te conocen y los que piensas que lo hacen, aseguran no saberlo. No importa. ¿O si?. Dejémoslo, no debería importar. Sonríes y te sientas a ver una de esas películas para llorar durante horas. Después sales y te vuelves loca, ríes, mar.

Eres así.

Te gustaría tener tantas cosas que en realidad la única que quieres es el amor, y aunque lo sientas está lejos y tú lo necesitas en tu almohada. Necesitas los pequeños detalles, son el reflejo de cada uno de nosotros. Es lo que echas de menos constantemente. Por eso no se puede reemplazar a nadie, porque todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles que sólo mágicas personas cómo tú saben apreciar. Ya lo dicen, yo ya adoro tus detalles, tu voz, tu fuerza para hacerme sonreír ♥ . Será malo o bueno. Ya lo comprobaremos, espero.

Te encanta el invierno o las noches frías para compartir. Odias tanto despego, tanta lejanía.

Siempre olvidas. No sé cómo, pero perdonas lo imperdonable.

Naciste entre algunas calles, una ciudad dormitorio que hace vida en parques y paseos. No más. Todos escapan en algún rato, supongo que porque nos sentimos atrapados aquí. Eres cinéfila, o como se llame eso, te encanta ir al cine o leer. Te sumerges en otros mundos y en otros lugares y te pierdes más allá de esta realidad. El mundo hace cosas mal, en fin, hay muy pocas cosas que haga bien.
Vives en un país de locos, que valora más a una selección de futbol que a un premio nobel de la paz. Supones que no debería importar, pero tanta euforia colectiva llega a ser molesta. Te quejas por todo, pero una sonrisa te puede cambiar la vida. A pesar de miles de desengaños y de noches frías, adoras la vida, los besos a destiempo, los bailes mientras te sangran los pies; adoras la música, adoras las tardes de infusiones y las charlas eternas de mamá, adoras conversaciones sobre el mundo con amigos, y adoras las risas con ellas. Adoras el mar, y caminar por la arena. Te encanta compartir.

Te encantaría vivir sin relojes, solo con alguien a quien amar, y con amigos a quien acudir para hablar durante horas. Pero estás rodeada de ellos, eres una maniática del tic-tac y a veces te odias.

Echas de menos lo que no tienes, ya sabes, tener nostalgia de aquello que jamás sucedió. Lo buscas en todas partes, y sólo necesitas imaginar para tener, para tenerlo a tu lado, para esos momentos en los que el mundo se te viene encima y tienes menos fuerza de la cuenta; tal y como afuera de Bellas Artes.

Te encanta dormir. Eres más de abrazos que de besos, y adoras esas noches de velitas y miradas que matan a cualquier segundo. Quizás añoras con todas tus fuerzas una noche de esas. Eres inocente, te encanta creer que existen seres llenos de luz, crees en mí, crees en creer que hay algo más, sentir la magia en cada momento ,en cada sonrisa. Eres única, pero eres como los demás. Tu mensaje está cargado de esperanza, esperanza en el futuro, en ti, en mí, en los tuyos.

Eres única, eres un año más tú.

Te amoro. ♥

sábado, 28 de julio de 2012

Oscar II

"La voz de sirena es una con el fuego; llora ocasionando tormentas que empapan el alma, tormentas que inundarían cualquier desierto."
A veces me siento tan sola que la soledad pega muy duro, tan duro que me hace sentir dolor donde no se siente. Como el corazón, el corazón no duele pero la mente es tan maravillosa que nos lo hace creer así. Y lo sé, lo sé porque ahorita me está doliendo tan fuerte que no sé qué hacer. La cama me queda tan grande, el cuarto está tan vacío y sigo sin saber qué hacer. Correr, llorar ¿llorar? Ya estoy cansada de llorar, pero es lo único que puedo hacer, sentir el frío que hay a mi alrededor, el aplastante abrazo de la indiferencia. 


Debería de darme vergüenza, vergüenza de seguir siendo así, de llorar tanto, me voy a volver desierto si sigo así, un desierto triste, sin agua, sin lágrimas, sin ganas de seguir. Qué ridícula soy a veces, pero no sé qué hacer cuando me duele, cuando estoy sola, cuando lloro como si alguien se me hubiera ido, como si me hubieran abandonado. Abandonado, abandonado, me siento abandonada, me siento tan triste y sola, y aunque sé que muchos me dicen que están conmigo si ahorita, no hay alguien a mi lado, diciendo que todo estará bien no me sirve de nada, necesito abrazo. Un abrazo, un abrazo y siempre, nunca, hay alguien para dármelo. Qué tristeza, qué locura, qué ganas de ya no llorar pero no se puede.


Al menos ya sé en qué soy buena, soy buena llorando, lo puedo hacer de pie, sentada, de día, de noche, pero mi especialidad es acostada, boca abajo, ahogando los lloridos, los quejidos, empapando la almohada hasta dejar mojada como para un baño. Sí, esa es mi especialidad, vaya don que Dios me dio. ¿Quién lo diría? Llorar, tal vez si existieran las vidas pasadas fui un río o una nube, o una cascada, o simplemente soy una niñita que nunca se sentirá acompañada, porque la soledad la ama tanto que le impide sentirse llena, sí, la soledad es tan pero tan sola que ni a mí me hace compañía. Te odio, te detesto, déjame en paz, déjame en paz. Por favor, ya no es orden, es suplica para dejar de llorar. 

Estoy tan sola que ni una caricia de mamá me calmaría.

viernes, 27 de julio de 2012

Oscar




-"No llores, Elizabeth.
Se terminará tu reserva de agua, podrías volverte un desierto.
Llora sólo lo necesario."

-¿Me seguiría queriendo si soy un desierto?

-"Claro. Los desierto tiene su atractivo."

-Me siento feliz de que así sea.

-"Y más si uno es un cactus."

- Intentaré que haya cactus.

-"Usted sería un bonito desierto."

- ¿En verdad lo cree?

- "He conocido personas que no serían los candidatos adecuados para ser desiertos, pero usted debe ser un tipo de persona que puede ser cualquier ecosistema."

-¿Por qué lo dice?

-"Si es un bonito desierto, puede se cualquier lugar. Si algún día llega a ser un desierto, sea uno que no evoque la desesperanza en el hombre perdido y sediento."



jueves, 19 de julio de 2012

Barquito de papel

Hoy, después de llorar por una hora, cierta persona que tiene delirios de escritor me regaló un cuento precioso y vengo de presumida a enseñárselos. Muchísimas gracias, hiciste que sonriera de nuevo. Tú sabes quién eres.



Hace no mucho tiempo, en un río que cruzaba la ciudad, navegaba un barquito de papel. Iba solito, por las noches, por los días, navegando a lo largo del canal, pasaba por los desagües, por encima cruzaban los autos a gran velocidad. Despertó un día, él no sabía dónde estaba, no sabía qué era ni de dónde venía.

—¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? —Se repetía el pobre barquito mientras se movía violentamente de
lado a lado.
—Esto debe ser un sueño, yo soy sólo soy una hojita de papel.— Y seguía navegando en
busca de las respuestas que tanto quería.
— ¡Ya sé!, le preguntaré a aquella rata que se asoma por la tubería.
—Hola, amiga rata. —Dijo entusiasmado. Pero la rata asustada por el grito exclamado por el barquito salió huyendo a través de los conductos sépticos.
—¡Oh!, debí acercarme con más cautela. —Se dijo el barquito mientras prosiguió con su viaje.

Estaba ya cerca de las afueras de la ciudad, el río poco a poco se veía más limpio debido a la ausencia de fábricas y desechos de los hogares.
—Quizá por acá encuentre algún animalito que me pueda ayudar. —Decía el barquito mientras navegaba oscilante.
No pasó mucho tiempo antes de que se encontrará con una amigable ardillita a la que emocionado (Pero con más cautela que la vez anterior) se acercó a preguntarle.
—Hola, amiga ardillita. Dijo calmada y amablemente el barquito.
—Hola. —Respondió con dulzura la ardillita.
—¿Me puedes ayudar?
—Claro que sí, dime ¿qué puedo hacer por  ti?
—¿Me podrías decir, qué soy yo? —La ardillita lo miró asombrado, en realidad parecía que no tenía ni idea de lo que era.
—Pues, eres un barquito de papel. —Dijo la ardillita.
—¿Un barquito de papel? pero... yo hace poco era sólo una hojita. ¿Cómo pasé de ser  una hojita a ser un barco? —Dijo preocupadamente.
—¡Oh!, eso es muy sencillo. Basta con que alguien te haya tomado y, con un poco de habilidad manual, transformara lo que tú eras antes en lo que ahora todos podemos ver.

El Barquito estaba impactado, le acababan de decir que su vida había sido transformada radicalmente.
Ayer era sólo una hojita de papel, en blanco, sin vida, sin nada. Hoy era una nave, que viajaba  a través de un río sin aparente destino fijo.

—Gracias amiga ardillita, me has sido de gran ayuda. —Estaba a punto de partir, pero antes de hacerlo agregó.
—¿No quisieras acompañarme en mi viaje? No me gustaría estar a la deriva tan solo.
—Claro que sí, me encantaría. —Contestó alegre la ardillita.

Y así, juntos comenzaron a viajar a lo largo del río, vieron montañas, pasaron por bosques.  Caminaban y se platicaban sus vidas, contaban chistes, estaban muy contentos los dos.

Un día llegó una tormenta, la marea comenzó a mover el río violentamente,  el barquito se sacudió a merced de los poderosos vientos.

—¡BARQUITO! —Gritaba desesperada la ardillita al perder de vista a su amigo. Pero barquito ya no podía escucharla, la corriente lo había arrastrado muy lejos y sehabía perdido de la vista de su amiga.


El Sol salió, estaba amaneciendo, el cielo estaba despejado, ya no había tormenta.
Barquito abrió los ojos. —¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? —Se decía mientras yacía atorada entre una roca y una rama, ya fuera del río.
—¿Dónde está ardillita? ¿Qué fue de ella? —Preguntaba al mismo tiempo que trataba de ver la forma de regresar al agua, pero era inútil, no había forma de que se pudiera mover.

Pasó así un buen tiempo antes de que un niño lo encontrara...

Hace no mucho tiempo, en los cielos de una pequeña ciudad, volaba un avioncito de papel.
Iba solito, por las noches, por los días, volando tal como las aves lo hacen.
Un buen día se atoró en un árbol, donde encontró a una amigable ardillita.
—¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? —Dijo el avioncito.
—Eres un barquito de papel amigo mío, que con un poco de habilidad manual ha sido transformado en un avioncito de papel y que con un poco de suerte ha regresado con su vieja amiga la ardillita.

lunes, 9 de julio de 2012

Y qué ganas...

Y qué ganas tengo, qué ganas tengo de llorar, qué ganas de hacerlo y no poder.

Qué ganas de verme llorar, de sacar todo todo todo, todo esto que estoy sintiendo y que no sé qué es.

Qué ganas en verdad tengo de gritar, de berrear, de golpear a la pared, qué ganas de saber el por qué.

Qué ganas tengo que no se quitan ni escribiendo.

Qué ganas de llorar hasta quedarme dormida.

Qué ganas que tengo, en verdad que qué ganas.

sábado, 7 de julio de 2012

Mi bosque



Un bosque en el cual estoy dispuesta a vivir
un bosque que es tan verde que no importa que me pierda
un bosque que me acaricia cuando abrazo su tierra
un bosque que me hace gozar de la variedad de sus árboles
un bosque en el que puedo dormir porque sus pájaros me arrullan
un bosque tan especial que de pronto nació en mí.

Sí, tú eres mi bosque, porque es variado, fuerte, con aroma a roble, a cedro, a caoba
en tan distintas formas que tardaré una vida en recorrerte, en sentirte, en degustarte, en acariciarte
pero no importa, no importa que tarde porque estaré dispuesta a hacerlo, por ti, por nosotros.

Ese nosotros que se vuelve temeroso al futuro, se vuelve incierto sin embargo si te tengo aquí, hoy, ahora, conmigo, no me interesa, me interesa el sentir el roce de tus labios, la tibieza de tu tacto, la mirada penetrante, la sonrisa contagiosa, el amor que te estoy viviendo, que te estoy respirando para que me sientas, sientas todo lo que en mi provocas, esa alegría que estaba guardada pero sobre todo destinada para ti. Que tu nombre está escrita por toda ella, en letras de metáforas, en letras de mis alegorías esperando a cobrar vida cuando tu voz pronuncie mi nombre. Tú nombre y el mío. El mío y el tuyo.

Oh Aleph, quién iba a pensar que justo ahora te estoy amando tanto.